
Encuentra la respuesta a dicha interrogante, así como a otras, planteadas en la sección de Preguntas y respuestas al Dr Michael Laitman en Quora.
Michael Laitman, en Quora:
“¿Existe un Creador?”
La sabiduría de la Cabalá, explica nuestra total interconexión dentro del sistema general de la realidad. Estamos totalmente conectados, lo queramos o no, a través de los grados inanimado, vegetal, animal y hablante de la naturaleza.
Aún cuando no vemos todo el nivel de nuestra interconexión, estamos sin embargo conectados de forma que cada uno determina los estados de los demás.
El sistema de nuestra conexión está oculto y de este modo, nos podemos dañar mutuamente, porque percibimos a las demás personas como desconectadas de nosotros.
No obstante, la sabiduría de la Cabalá, establece que compartimos una conexión esencial profunda y cuanto más nos acercamos a descubrir nuestra verdadera y profunda conexión, así, revelamos la fuerza que mora dentro de esa conexión llamada “el Creador” o “la fuerza superior”.
En otras palabras, cuanto más revelamos la verdadera conexión que todos compartimos, entonces más revelamos al Creador que actúa en este sistema, fluyendo en él, como sangre que corre en nuestro cuerpo.
“¿La felicidad es interna o externa?”
Todo lo que sentimos, es interno. Nadie más siente lo que un individuo siente y si uno siente algo y se lo cuenta a alguien, lo cual, la otra persona no puede adecuadamente relacionar como parte de sus sensaciones, entonces, no saben de lo que están hablando.
Así, lo que sea que no está dentro de la persona, no existe. Por lo tanto, la felicidad es interna y aparece cuando se cumple algo que verdaderamente anhelamos.
Esa sensación se puede llamar “felicidad”. Sin embargo, hay un rango de niveles entre la razón por la que sufrimos y la razón por la que somos felices. Resulta que la mayor felicidad aparece cuando nos sentimos más cerca del equilibrio con la naturaleza, parecido a la forma en que un niño anhela por su madre. Es cuando sentimos felicidad.
La felicidad es un fuerte deseo por un llenado que siempre queremos materializar, pero del que ya habíamos perdido la esperanza. Entonces, aparece la fuerza positiva de la naturaleza—la fuerza de otorgamiento, amor y conexión, llamada “el Creador”. Pronuncia: “¿Dónde has estado? ¡te he estado buscando!” Y la persona quiere decir: “¡Soy yo quien te ha estado buscando! No a mi —sino a tí, ¿dónde has estado?” Así es cómo se reúnen, de forma simple, sin titubeos o palabras.
Eso es felicidad. No obstante, no es el tipo de fusión que ocurre en nuestro mundo, cuando dos cuerpos se aferran uno al otro, mientras mantienen su propio espacio y sus sensaciones individuales. Aquí no hay cuerpos, sino una sensación recíproca de difusión mutua. Como resultado, emerge cierto estado del ser.
En términos de nuestra sensación del “yo”, queremos que se esfume. No sentimos en absoluto, necesidad de él. Sin embargo, si la sensación de uno mismo desaparece, entonces, la sensación del otro también desaparece. Por eso, está diseñado de modo que el “yo” necesita existir.
En el lenguaje de la Cabalá, se describe así: el Aviut, es decir, el “grosor” del ego, no desaparece. Aún más, conforme el ego sigue creciendo, podemos adquirir la capacidad de armonizarlo con la cualidad de otorgamiento. Como resultado, el ego, el odio, se vuelve más grande y el amor también crece. En nuestro mundo lineal, no entendemos cómo funciona. Así es como se desarrolla en el mundo espiritual. Y ese odio y amor crecen a un estado de infinito, donde sentimos la eternidad. No hay entonces límite para tal felicidad, sino que se tiene que sentir, de lo contrario no tiene sentido. Aunque para llegar a esa sensación, hay un largo camino frente a nosotros.
“En el futuro ¿la IA reemplazará a los maestros?”
En las escuelas de Tel Aviv, con ayuda de gafas virtuales y de Inteligencia artificial (IA), se lanzó un plan piloto para superar la grave escasez de maestros. En la práctica, significa que las computadoras reemplazarán a algunos de los maestros.
La computadora puede reemplazar ciertos aspectos del maestro, pero no puede reemplazar la relación de corazón a corazón entre maestro y estudiante.
Los seres humanos vivos que respiran, pueden dar ejemplos que la computadora no puede. Con ayuda de computadoras podemos enseñar profesiones y los estudiantes pueden absorber mucha información, resolver problemas y aprender habilidades técnicas y creativas, pero no aprenderán a relacionarse correctamente con los demás, sin estar en una sociedad, en un salón de clases, sin estar conectados con su maestros, amigos y compañeros, en especial con sus amigos y compañeros.
En nuestra era, más que nunca, debemos aprender que la conexión humana positiva y el apoyo mutuo pueden salvarnos de problemas y debemos tratar de desarrollar nuestras relaciones de corazón a corazón, para poder sobrevivir y para lograr satisfacción y felicidad general.
“La traducción impulsada por la IA, ¿acercará a la gente más allá de los idiomas?”
Creo que será al revés y traerá más daño, porque necesitamos escuchar al corazón, comunicarnos de corazón a corazón y no de boca a oído.
A menos que nos corrijamos y desarrollemos lazos positivos mutuos, mientras menos hablemos, mejor. Además, si corregimos nuestra naturaleza y nos relacionamos favorablemente, no necesitaremos esos dispositivos, porque sentiremos el corazón de los demás.
En otras palabras, entenderemos el corazón sin necesidad de entender el idioma. No habrá necesidad de llevar a la mente lo que sentimos en el corazón ni de convertir los sentimientos en palabras y sonidos, para explicar lo que sentimos. Preferiremos sentir de inmediato nuestro corazón común, vivir juntos como está escrito, “como un hombre con un corazón”.
“El intento de Rusia al invadir Ucrania y, sus consecuencias posteriores ¿mostrará que la guerra es una idea del siglo XX, que ya no es factible en un mundo globalizado e interdependiente financieramente?”
Hoy, hay más interdependencia que nunca entre gente, sociedades, culturas, economías y países. El conflicto en curso entre Rusia y Ucrania nos da un ejemplo muy agudo y doloroso, de nuestra creciente interdependencia global. Que una hambruna masiva y otros déficits, también masivos, de suministro, puedan afectar muy rápido a poblaciones enteras, como resultado directo de la guerra, muestra que no faltan alimentos ni suministros; solo falta una conexión humana positiva.
Con ese sufrimiento, la naturaleza desea que aprendamos que nuestro estado es de interdependencia global: que podemos cultivar lo que queramos, pero si no hay conexión positiva, todo lo que hagamos será negativo para nosotros y nos traerá sufrimiento.
Así, gradualmente y con sufrimiento creciente, la naturaleza nos enseña a acoplar nuestra interdependencia global, cada vez más estrecha y que debemos hacer un cambio de 180 grados a nuestras actitudes mutua: de la actitud egoísta innata, en las que damos prioridad el beneficio propio sobre el de los demás, a su opuesto: el deseo genuino de beneficiar a los demás por encima del beneficio propio.
Lograr cambiar del camino de sufrimiento al camino de mayor comprensión, satisfacción y felicidad en el mundo globalmente interdependiente de hoy, requiere conexiones mutuas positivas, por encima de nuestras diferencias y que nos sintamos como un solo cuerpo global.
“¿Qué consejo le daría a alguien que acaba de ganar la lotería?”
Hacer algo bueno para niños y ancianos.
Los niños y los ancianos siempre necesitan apoyo, por lo que dar el dinero en esa dirección debería darle, al que gana la lotería, sentimiento de satisfacción por haber contribuido positivamente a la vida de la gente y por haber usado bien el dinero del premio. Sentimos mucha más satisfacción y felicidad ayudando a otros, que buscando satisfacernos a nosotros mismos permitiéndonos lujos.
¿Por qué? Porque lo que damos a otros sigue vivo en ellos.
Todo lo que recibimos para nosotros, de inmediato lo enterramos en el cementerio espiritual y lo que damos, pasa de nosotros, al alma colectiva siempre expansiva, a la conciencia colectiva, que avanza cada vez más al estado de eternidad, plenitud y perfección.
La clave de la felicidad es vivir fuera de los deseos propios, para vivir en los deseos de los demás.
“¿Cuáles son los mayores problemas que enfrenta la humanidad y cómo se resuelven?”
Tras una serie de olas de calor, Antonio Guterres, secretario general de la ONU, durante el Diálogo sobre el Clima de Petersberg, en Berlín, declaró que “Tenemos una opción: Acción colectiva o suicidio colectivo. Está en nuestras manos”.
El problema es que no podemos actuar juntos, incluso frente a decisiones tan duras. El ego no nos deja unirnos. Simplemente, no podemos actuar ni siquiera ante catástrofes inminentes. Albergamos una cualidad que impide nuestra conexión, incluso en un estado en el que podríamos morir sin esa conexión.
Hay un animal vicioso dentro de nosotros, que estamos empezando a reconocer: nuestra naturaleza egoísta que quiere disfrutar a costa de los demás. No nos permite tomar en cuenta a los demás. Es una barrera que no podemos saltar.
Los seres humanos somos las criaturas más ignorantes de la naturaleza, porque en el peor estado posible, aún tratamos de aprovecharnos de los demás.
Finalmente, tenemos que reconocer que el ego es ilimitado. Esa conciencia es el inicio de nuestra curación. Así, la curación vendrá de arriba. Tenemos que reconocer que podemos pedir y orar por nuestra conexión. Y después, al conectarnos, todas las fuerzas de la naturaleza llegarán al equilibrio.
La naturaleza nos creó egoístas, para que nos elevemos por encima de él, hacia la fuerza de amor, otorgamiento y conexión. Mientras no entendamos que no nos queda más remedio que conectarnos, vamos a acabar con nuestra civilización y con nuestra vida y hasta entonces estaremos dispuestos a conectarnos.
“¿Cómo puede Israel tener más condenas en el consejo de derechos humanos de la ONU, que los demás países juntos?”
Porque Israel es responsable de todo lo que sucede en el mundo, todo lo malo y lo bueno. Determinamos la actitud de la fuerza superior de la naturaleza en términos de su relación con todos.
La ONU destaca a Israel porque somos realmente especiales. No podemos deshacernos de nuestra singularidad y ser gente común y corriente, que es juzgada por un solo estándar. ¿Por qué? Porque no podemos dejar de ser judíos. He escrito y hablado mucho sobre la misión del pueblo judío, que nuestra nación es única, en el sentido de que no compartimos una base biológica, sino ideológica y que ya logramos un estado de conexión positiva («ama a tu prójimo como a ti mismo») por encima de la división. (“el amor cubrirá todas las transgresiones”) y hoy, el mundo necesita que surja esa tendencia, para hacer la transición a un estado de armonía y paz.
Todo lo que se desarrolla en el mundo es el resultado de las relaciones dentro de Israel y, nada ayudará, a menos que nos conectemos positivamente. Solo con nuestra conexión positiva, lograremos un cambio importante en el mundo, que se detenga la miríada de crisis y sufrimiento y que logremos un estado de calma, tranquilidad y amor. Sí está en nuestras manos hacerlo y el odio desmedido hacia nosotros es para decirnos que tenemos una misión que aún no cumplimos.
Basado en el video “La inviabilidad de la guerra en un mundo globalmente interdependiente” con el cabalista, Dr. Michael Laitman y Oren Levi. Escrito/editado por estudiantes del cabalista, Dr. Michael Laitman.
