Depende de cómo se vea la insolencia, la imprudencia, la negligencia obvia, el desprecio, la fanfarronería y todas las demás iniquidades egoístas. Si son resultado del desarrollo natural de una persona, como un niño pequeño, entonces no hay que hacerles caso, porque así es como aún se tiene que desarrollar y no se puede hacer nada. Es una expresión natural de las fuerzas que el Creador nos ha dado.