Si fuera directo y determinado, desarrollaríamos solo el cerebro, nada más. Justo gracias a que nos enfrentamos a esos eventos, en los que no entendemos nada, no podemos orientarnos con la cabeza ni con los sentimientos, surge la necesidad de ir a otro nivel: cómo cambiarte a ti, a tu cerebro, cómo cambiar la forma de ver el mundo.