El nacimiento espiritual – fases de purificación

Nuestro exilio en la espiritualidad se llama cuatrocientos años.  En todas nuestras acciones pasamos por cuatro fases que corresponden a las cuatro letras del nombre del Creador, es decir, la manifestación completa de la cualidad superior.  

 

La fase que sigue al exilio es muy simple: se experimenta la cualidad de otorgamiento y amor, y ahora se desea. ¿Por qué? ¿No para beneficio del propio ego? Bien, que no sea para eso. Entonces, ¿para qué? ¿por qué? ¿Dónde se puede estar dispuesto a implementar esta cualidad? ¿Cómo se le puede definir en adelante? 

 

Uno se tiene que empezar a unir con los demás. Así es como se comienza la implementación práctica. Toda la humanidad está frente a uno. ¡Hay que actuar! No es necesario entrar a ningún mundo. Si se quiere dar y amar, todo está frente a uno. Hay que observar lo que está pasando —todo el mundo está frente a uno: la naturaleza inerte, vegetal y animal, las personas. 

 

Primero hay que, al menos en un pequeño grupo, poner a prueba el propio deseo de conectar con los demás, sobreponiéndose al ego con el fin de utilizar la fuerza altruista común que ellos quieren acumular en sí mismos, para influir al mundo y ayudar a todos los demás. 

 

Pero, hay cierto egoísmo personal en todo esto: queremos para nosotros mismos, no para nosotros mismos, para todo el mundo, etc. Hay que realizar algunos escrutinios más, como para purificar los deseos, las propias cualidades. 

 

Y si se permanece dentro del ego, ¿continuará el sufrimiento, aunque de todas formas se sobreponga a las circunstancias para hacer el bien a las demás personas? ¿Se puede? ¿Se querrá hacer? No para uno mismo, sino para los demás — ¿en todo? Y, ¿qué hay sobre hacer el bien a los que nos odian, a quienes nos desean lo peor? 

 

Y aquí, comienza la siguiente fase de purificación, hasta que se está listo para poseer la cualidad de otorgamiento y amor, solo a favor de ello. En este caso, de ser esclavo del propio egoísmo, uno se vuelve esclavo consciente del altruismo; o sea, lo elige, lo acepta y solamente eso desea. 

 

Esto es lo que se conoce como 400 años que la persona se encuentra en el exilio; y después, es recompensada con entrar a la sensación de la cualidad de otorgamiento y amor, llamada Fuerza superior de la naturaleza o Creador. Así es como tiene lugar el exilio de Egipto o el nacimiento espiritual. 

Más sobre   Pesaj en cada generación

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *