La Torá, “Números” 9: 1-2, 5: Y el Señor habló a Moisés en el desierto de Sinaí, el primer mes del segundo año después que salieron de la tierra de Egipto, diciendo: “Deja que los hijos de Israel mantengan la pascua en la temporada designada” Y que mantengan el día catorce del primer mes, al anochecer, en el desierto de Sinaí; de acuerdo a todo esto el Señor le ordenó a Moisés, así lo hicieron los hijos de Israel.
Un año pasó después del éxodo de Egipto. Cuando los hijos de Israel se liberaron no pudieron celebrar este evento. Ahora, un año después, empezaron a celebrar el aniversario del éxodo (Pesaj). Por esa razón, la Torá nos da instrucciones específicas de cómo celebrarlo. La primera celebración de Pésaj (Pascua) tuvo lugar en el desierto de Sinaí y fue celebrada cada año por 40 años, lo que significa que se repite en cada uno de los 40 niveles de ascenso. Cuando ascendemos los niveles espirituales nos sometemos a las fases de la corrección del egoísmo para convertirlo en atributos de amor y otorgamiento, una y otra vez. Todo se repite.
Cambiar internamente Tocando el ascenso espiritual
La Torá alegóricamente nos dice que haciendo sacrificios en la pascua examinamos cómo podemos distinguir más y más nuestros atributos internos, los que debimos de haber dejado en Egipto, con los que salimos de la esclavitud y los que pueden ser purificados etc.¿Que significan los 40 años de andar por el desierto? Es una repetición de las correcciones previas en nuevos niveles que crearon los 40 niveles de ascenso al nivel de la tierra de Israel, hasta que la generación del desierto desapareció, lo cual significa, hasta que la purificación del egoísmo estuvo completa.
Por esta razón, el creador dijo que nadie que pertenezca a la generación del desierto puede entrar a la tierra de Israel, sino solo aquellos que completamente se corrigieron y llegaron al altruismo. Todos los que no se unieron al atributo de amor y otorgamiento deben morir. En realidad ya estaban muertos, pero no han sido diferenciados de la “ensalada” de atributos y deseos. Cuando clasificamos y separamos lo que puede ser corregido hacia el otorgamiento, creamos un deseo altruista que se llama la tierra de Israel y cualquier cosa que no participe en esto, es el mismo Egipto que muere, pues le falta toda la Luz.
Egipto recibía la Luz, gracias a su conexión a los atributos que pudieron ser corregidos, cuando la iluminación mínima descendió a ellos. Pero ahora los deseos que no pueden ser corregidos se han despegado, y están muertos por completo. Por esta razón, cuando vamos a través de los 40 niveles de corrección, constantemente formamos la tierra de Israel, la cual, de manera gradual, se revela ante nosotros.
Semejanza con el Creador Pésaj: Para convertirse en humano

