En principio, cualquiera puede escribir. Pero una obra cabalística puede ser escrita por una persona que siente el mundo superior, que se da cuenta, comprende y siente la acción de la luz, el Creador, sobre sí mismo según los cambios que provoca en él. Va hacia la luz y en consecuencia la luz actúa sobre él.
La sabiduría de la Cabalá describe estos fenómenos que, en general, constan de dos componentes: una persona y el Creador, una persona y la luz. No hay nada más.