Se debe a que la arena es nuestro egoísmo, que nunca se llenará de agua. La arena está hecha de silicio, no absorbe agua, la deja pasar.
Debemos elevarnos por encima del egoísmo; de lo contrario, no podremos hacer nada. No es de extrañar que digan, «tan duro como el silicio». Elevarnos por encima del ego y convertir sus cualidades en bondad, gentileza y amor.