¿Por qué nos gustan las películas de terror? – opinión cabalista

Comentario:

En 1896, Georges Méliès hizo la primera película de terror de tres minutos del mundo, se llamaba La Casa del Diablo. Han pasado más de 120 años desde entonces y millones de espectadores y tal vez miles de millones, adoran las películas de terror, estas películas se elevan a la cima de las películas más taquilleras y generan grandes ingresos.

Los científicos creen que nos gustan las películas de terror porque queremos sentir un subidón de adrenalina pero en un ambiente seguro.

Mi respuesta:

Naturalmente.

Pregunta:

¿Por qué necesitamos esta adrenalina y todo este horror?

Respuesta:

Sí, mira al niño, llévalo a algún lugar, al zoológico por ejemplo, y observa cómo se coloca detrás de su madre, agarrando su falda y mira desde allí.

Recuerdo que en Leningrado, en la isla Vasilievsky, había un cine donde pasaban películas antiguas. Después de la película, salía una persona y daba una pequeña conferencia sobre cómo deberíamos entender la película correctamente.

Pregunta:

Por favor dígame, ¿Necesitamos este sentimiento de horror? ¿Por qué nos atrae?

Respuesta:

Te muestra el lado opuesto de la vida, también es interesante para la gente sentir la comprensión del borde, más allá de la cual hay algo desconocido y terrible que te rodea y trata de atarte.

Pregunta:

¿Es importante que nos acerquemos a ese borde?

Respuesta:

Sí, es importante, siempre nos interesa entenderlo. Esto nos da una idea de dónde estamos, de nuevo como el mismo niño que se aferra a la falda de su madre y se asoma por detrás.

Pregunta:

¿Dice acerca de la gente que se desarrolla cuando va a lo desconocido y se detiene? ¿Un científico tiene el mismo sentimiento? Un científico que avanza hacia algún tipo de descubrimiento: más y más lejos y algo desconocido está ante él.

Respuesta:

Lo desconocido no asusta al científico. No lo asusta, pero lo fascina. Hay una especie de susto en esto, pero no como en Frankenstein. Esto es diferente, debo revelarlo, entenderlo, comprenderlo y sentirlo. El científico está tratando de ir más allá de los límites de la comprensión, más allá de los grilletes de nuestro mundo.

Pregunta:

¿Quiere ir allí? El niño se esconde detrás de su madre, pero ¿El científico quiere ir allí?

Respuesta:

Sí. Pero de todos modos, ambos quieren hacerle cosquillas a los nervios.

Todo esto, por supuesto, entusiasma mucho al científico.

Tanto un niño pequeño que se asoma tras la falda de su madre como un científico que intenta revelar algo son niños que quieren saber la verdad. Aunque tienen miedo, el científico también tiene ese sentimiento, pero va para allá.

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