En realidad, esto es cierto porque, junto con esto, reciben involuntariamente una cierta fuerza interior que es la Luz que existe en las palabras y las imágenes de las que vivo. Ellos son subconscientemente atraídos a ellas a pesar del hecho de que no tienen las llamadas herramientas de recepción. Pero en el exterior, siguen viéndose afectados por la Luz circundante que les atrae.