Está escrito que “Una copa de bendiciones debe estar llena”, llena de la plegaria de nuestras esperanzas y de un ardiente deseo por estar ante el Creador. Toda esta preparación en el corazón, se llama una copa de bendiciones.
Pedimos por bendición al Creador, que transforme nuestra naturaleza, que cambie el corazón, para que en vez de pensamientos y deseos egoístas, Él nos de un deseo para otorgar a través de todos los seres vivos a Él.
Esto es lo que se llama una copa llena de bendiciones. Bendecimos al Creador, le agradecemos a Él, que a pesar de que nos creó con un deseo de recibir ciego, aún así, Él nos dio la oportunidad de envolverlo en otorgamiento.
Entendemos que tiene que pasar un gran cambio en nosotros y agradecemos al Creador por darnos la oportunidad de combinar dos formas opuestas dentro de nosotros, nuestra recepción egoísta y el otorgamiento. Cuando combinemos estas dos formas, nos acercaremos al Creador, nos volveremos semejantes a Él, ascenderemos a Él, podremos entender y sentirlo a Él y ser como Él.
Por consiguiente antes de que lleguemos al contacto con el Creador, tenemos que sentir dónde realmente nos encontramos, por qué el Creador nos creó así y qué necesitamos hacer para sobreponernos y ser similares a Él. Sobre la base de estas dos formas opuestas, es que podemos por un lado seguir siendo seres creados y por el otro ser semejantes al Creador y así, llegar a nuestra completa corrección.
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