Pregunta:
Dado que los cabalistas no pueden influir en una persona en contra de su voluntad, ¿cómo crean un campo espiritual?
Respuesta:
Cuando crean un campo entre ellos dentro de este gran organismo aún enfermo que está afectado por todo tipo de tumores y elementos cancerosos, surge un entendimiento de que hay un órgano sano positivo importante. Otras células del cuerpo quieren conectarse a este órgano. Estas son mis células, en cierto modo, me estoy sanando a mí mismo.
Pregunta:
¿Así que, de hecho, un cabalista genera deseos para otros?
Respuesta:
Si hablamos de la comprensión conceptual correcta, no son los demás sino yo mismo; está dentro de mí.
Al conectarnos entre nosotros, creamos un campo positivo a nuestro alrededor, que en el exterior afecta positivamente a toda la humanidad, supuestamente así de simple.
Pero, de hecho, el trabajo interior tiene lugar en otra realidad, la verdadera. En primer lugar, empiezas a comprender lo que es nuestro mundo y a percibir la realidad correctamente. Como en la película “El cortador de césped”, donde el protagonista lucha dentro de un cubo blanco, como dentro de sí mismo, reflejando sus pensamientos.
Queda bastante claro que todo está dentro de uno mismo. Solo que no está limitado por ningún cubo externo; está en ti o tú estás en él, no importa cómo lo digas. La separación desaparece tanto si está en mí como si yo estoy en ella.
Nuestra tarea es corregir todos nuestros deseos, que percibimos como externos y humanos en relación con cada uno de nosotros. La corrección de los deseos inanimados, vegetativos y animales no depende de estos deseos; no son independientes. Pero en cada deseo del cuarto tipo, “lo humano en mí”, existe su propio libre albedrío.
Por lo tanto, puedo corregir este deseo solo si me integro en él y le paso cierta cantidad de información. El deseo evaluará esta información, la aceptará y se conectará de nuevo conmigo. Es decir, esta célula enferma, este cuerpo u órgano enfermo, puede tomar su propia decisión de conectarse de nuevo a mí o no.
Pregunta:
¿Por qué cuando usted explica que nos sentimos tan atraídos por la visualización?
Respuesta:
No tenemos otra cosa. Tenemos que imaginarnos todo en forma de alguna imagen.
Pero esto es temporal. Cuando se empieza a trabajar seriamente con los deseos, desaparece el sentido del tiempo entre ellos, desaparece el sentido del espacio, solo queda la relación causal de los deseos. Por lo tanto, ya no puedo decir si existe en mí o fuera de mí. ¡Es deseo!
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