Por eso, el que implora misericordia para su amigo, no pueden recibir ambos a la vez la concesión de la plegaria, porque solo él necesita esa cosa, es decir, esa salvación: sentir la grandeza de la Kedushá (santidad) llamada «levantar a la Shejiná del polvo» (Rabash, «Qué es, “Quien llora por Jerusalén es recompensado con ver su alegría”, en el trabajo»).