No existe tal estado en el que una persona se encuentre entre esto y aquello. Solo el mayor egoísta puede desearlo.
Una persona debe comprender que está en la Klipa (impureza) o en la santidad, en el deseo de recibir para sí mismo o en el deseo de dar a los demás.
Por tanto, la forma correcta de participar en la guerra entre el bien y el mal es tratar de convertirse en un elemento útil del deseo colectivo para que los buenos deseos fluyan a través de uno mismo hacia los demás.