Por sufrimiento nos referimos a la falta de conexión con el Creador, con los amigos, con toda la humanidad. Orar por el sufrimiento significa que no le estoy pidiendo al Creador que lo retire, que no lo cause en mí.
A través del sufrimiento Él me recuerda que no soy corregido, por lo tanto, le pido que me corrija y luego, en la medida en que sea corregido, comenzaré a sentir el mundo de manera diferente.