Esto sucede a menudo en nuestras vidas, en acción. De repente, abandonas todos tus pensamientos y palabras malvadas, te enfrentas cara a cara y te acercas.
Lo más importante en la vida familiar es evitar el orgullo o la autosuficiencia. Ningún cónyuge debería intentar convencer al otro de que tienen razón. A menudo actuamos por despecho, tratando de demostrar nuestro punto, aunque entendemos que está mal.