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¿Cómo curar el egoísmo?

Pregunta: Me recuerdo de niño, en los años 80. Nadábamos en los ríos y bebíamos su agua; las flores y las cerezas olían tan fuerte que su aroma simplemente era embriagador. 

Y hoy, veo que todo cambió. Ahora, estos ríos son impropios hasta para dar de beber a los animales. En consecuencia, tengo la sensación de que nosotros, nuestro egoísmo, destruyó el planeta ¿qué podemos hacer para curar el egoísmo? ¿cómo lo podemos corregir?  

Respuesta: En principio, no es tan difícil. Sólo necesitamos quererlo todos y apoyarnos uno a otro, para que miles de personas quieran unirse e intentemos actuar altruistamente, por encima del egoísmo, utilizándolo lo menos posible. 

Y no necesitamos hacer nada especial, primero que nada, dejar a la naturaleza, dejar de robar a nuestra Tierra y después, restringir a la gente, es decir, tratarnos con la máxima comprensión y amistad. 

Si actuamos de esta forma, con relación a la naturaleza y al hombre, atraemos las fuerzas positivas de la naturaleza, la Luz superior -como la llamamos- y ella nos corregirá. Nos haremos más amigables, abiertos y confiables.

Podremos ver a través de la naturaleza, cómo interactúan las fuerzas del bien y el mal y  equilibrarlas como el positivo y el negativo en los circuitos eléctricos. Pues, es imposible sin el negativo. 

Necesitamos aprender cómo hacerlo. Toda mi vida ha estado dedicada a enseñar la forma de utilizar adecuadamente ambas fuerzas inherentes en la naturaleza: la positiva y la negativa. 

La fuerza negativa es nuestro egoísmo. Se manifiesta donde quiera y sólo nos quema. Pero existe la fuerza positiva, que no estamos revelando. Puede surgir sólo si la despertamos. Si (el despertar) no está allí, no aparece (fuerza positiva) y permanecemos bajo el control de una sola fuerza negativa. Como resultado, llegamos a un estado en el que todo se vuelve sólo negativo: inanimado, vegetal, animal y humano.
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De Kabtv “Reunión con Cabalá Victoria Bonya” 29/mar/20

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“¿Por qué la gente siente que el ego humano es malo?” (Quora)

Michael Laitman, en Quora: “¿Por qué la gente siente que al ego humano es malo?“ 

El ego humano es malo cuando está inflado y causa que la gente explote, manipule y abuse de otros en nombre del placer.

Debido a que el ego causa mucha división y conflicto en y entre las sociedades, muchos intentan minimizar el impacto del ego y lo restringen usando varias técnicas.

He estudiado y enseñado la sabiduría de la Cabalá por más de cuarenta años y difiere fundamentalmente de muchos otros enfoques hacia el ego.

No se trata de restringir el ego. En su lugar, usando Cabalá, llegamos a reconocer el propósito del ego y aprendemos a navegar con el ego para benéfico para la sociedad.

El ego humano nos hace diferentes de los animales. Es el deseo adicional de disfrutar más allá de las necesidades de supervivencia.

Superficialmente puede parecer que ciertos animales son malos, porque asesinan a otros animales, eso está lejos de ser el caso. Los animales siguen un programa interno que los guía a satisfacer su necesidad de supervivencia y si matan a otros animales, se debe a su programa de alimentación, de él mismo y de su descendencia, se presenta de forma natural.

Los humanos, por otra parte, matan por odio, disfrutan del sufrimiento de otros y de su propio crecimiento en estatus por encima de las habilidades humanas. El odio y disfrutar del dolor de otros, es cualidad única de los humanos, no existe en los animales y  eso surge del ego humano.

Por eso, el ego separa a los humanos de los animales.

Por otra parte, el ego dirige el progreso humano. Nuestra aspiración de ciencia, tecnología, artes, música, cultura y muchas otras, son impulsadas principalmente por el ego que quiere más que el otro.

Nos puso en la cima de la pirámide de cuatro niveles de la naturaleza que incluye el nivel inanimado, el vegetal, el animal y el humano.

La pregunta se convierte en: ¿Cuándo es el ego perjudicial y cuándo es benéfico?

El ego se vuelve problemático cuando lo usamos para auto-beneficiarnos a expensas de otros. Cuando ajustamos la intención en nuestro ego y la llevamos a buscar el beneficio de los demás, por encima de nuestros impulsos de auto-beneficiarnos, así el ego se vuelve bueno para los demás y para los otros niveles de la naturaleza.

El ajuste de la intención de nuestro ego, de auto-beneficio hacia el beneficio de otros, es posible cuando reconocemos lo estrecho de nuestra interdependencia.

Mientras más sentimos nuestra dependencia de los demás, más tomaremos conciencia de la necesidad de usar nuestro ego por el bien común.

Por una parte, golpes como la pandemia de coronavirus incrementan el entendimiento y sensación de nuestra interdependencia. Por otra parte, no debemos esperar que esos golpes nos despierten para ver nuestra interdependencia, sino que podemos, en su lugar, aprender a ser conscientes de nuestra interdependencia de manera positiva y al hacerlo, mitigar muchos golpes que, de otra manera sentiremos.

En la sabiduría de la Cabalá, el camino de acumular sufrimiento y golpes para sentir nuestra interdependencia es llamado “camino del dolor” y la forma de despertar activamente, sentir nuestra interdependencia y ajustar nuestro ego es llamada “camino de la Luz”. Para este último camino, Cabalá ofrece el método de acceso.

Por encima de nuestro pequeño yo

Medium publicó mi nuevo artículo «Por encima de nuestro pequeño yo«

Detectar nuevas fases en el desarrollo de la humanidad es fácil: si surge un nuevo nivel de interconexión e interdependencia, es señal de que pasamos a una nueva fase. El COVID-19 es un caso clásico de que nace una nueva etapa.

Hasta el momento, incluso en los peores momentos que la humanidad sufrió; las dos guerras mundiales y la Peste Negra, no toda la humanidad estuvo involucrada. El coronavirus provocó la primera pandemia que realmente merece ser llamada así. Es una señal clara de que la realidad evolucionó y entró en una nueva fase. Mientras más rápido lo aceptemos y dejemos de esperar que la vida regrese al modo pre-coronavirus, mejor será para todos.

Este súper germen no es sólo otro virus. Su impacto en el mundo nos obliga a elevarnos a nuevos niveles de conexión. Hasta hace poco, muy pocas personas pensaban tanto en la salud de los demás. Ahora pensamos en la salud de todos, aunque claramente tenemos un motivo egoísta, pero existe un nivel de conexión que nunca antes tuvimos. Incluso, a medida que descienda el contagio en la sociedad, seguiremos pensando en la salud de los demás, pues no queremos que se enfermen y pongan en peligro nuestra propia salud. Así nos conectó el virus, inadvertidamente, y nos obligó a considerar a los demás.

Una vez que se manifiesta ese nivel, la interconexión e interdependencia no disminuirán. A partir de ahora, tendremos que calcular todos nuestros movimientos como sociedad y no como individuos. Es evidente que es un cambio muy difícil para nuestro ego, pero la evolución no entiende de egos. La evolución avanza en su camino, que siempre ha sido complejo y progresivo, mayor interconexión e interdependencia y por consiguiente, mayor consideración hacia el otro. El hecho de que el ego se sienta incómodo, es irrelevante. Este virus o el siguiente o el que seguirá después, nos impulsará a aprender y pensar en los demás, no menos de lo que ahora pensamos en nosotros mismos. En la medida en que nos neguemos a hacerlo así, será nuestro dolor.

El objetivo de la naturaleza no es torturarnos. Su objetivo es llevarnos a un gozo mayor y mucho más profundo de lo que podemos imaginar hoy. Su objetivo es abrirnos los ojos a una realidad plena y total, para hacernos omniscientes. Sin embargo, la naturaleza sólo puede hacerlo si nos elevamos por encima nosotros mismos y del enfoque hacia mi. Nos tiene que elevar, y desde esa cima poder ver el mundo entero, no solo nuestro pequeño cuerpo. Para hacerlo, debemos elevar nuestra mirada por encima de nuestra mezquindad.

Así como una madre dolorosamente presiona a su bebé, para que salga fuera de su útero por el estrecho canal del parto, la humanidad está siendo expulsada de su antigua visión del mundo hacia una nueva realidad, un mundo nuevo. El bebé, no tiene más remedio que nacer, así naceremos en el nuevo mundo, de angustia en angustia, así es como nuestra conciencia aceptara la realidad de nuestra interconexión. Y una vez que la aceptemos, descubriremos que el mundo en el que habíamos vivido era oscuro, obtuso y limitado.

En nuestra simpatía por los demás, aprenderemos qué es el verdadero amor, la responsabilidad mutua y que cada uno es único, que el mundo no está completo si no estamos todos para poner nuestra parte. Viviremos en una realidad de expresión personal total y de absoluta devoción hacia la humanidad, todo al mismo tiempo. Nos sentiremos satisfechos y seguros y transmitiremos ese sentimiento a todos los que nos rodean y a toda la realidad. La vida dejará de ser una pesadilla y comenzará a ser el mundo que soñamos, como sentíamos que debería ser.

Lograr estos objetivos depende completamente de nuestra contribución mutua. Sólo si todos colaboramos, emergerá el nuevo mundo. Y hasta que no empujemos juntos, tendremos que soportar los golpes del coronavirus.

El caso del ego

Desde mi página de Facebook Michael Laitman 6/may/20

A menudo afirmamos que el ego humano causa todos los problemas, sin él, el mundo sería genial. Pero hay una muy buena razón para la existencia del enorme ego humano.

El ego es lo que nos separa del resto de los animales. Desde tiempos prehistóricos, es el motor detrás de cada invento humano. Aunque es tan dañino, el ego es lo que nos convirtió en la cúspide de la creación. El problema con el ego es que lo usamos mal. Si lo usáramos correctamente, mientras más lo usáramos, mejor.

Para usarlo correctamente, necesitamos conocer la verdad: esta realidad es un sistema completo cuyos componentes son interdependientes. Así como una madre usa su ego en bien de toda su familia, usaremos nuestro ego en bien de todo el planeta: humanidad, animales, plantas y minerales, todo por igual.

Nuestra percepción innata es que sólo nosotros importamos. Por eso, la educación debe empezar, cambiando nuestra percepción a una más integral, que abarque todo lo que nos rodea. Se llama «Educación Integral», hoy, todos deberíamos estar «educados», al menos un poco y con ese fin. Esta es la clave para construir un mundo que no explote ni a la gente ni a la naturaleza y que no produzca pandemias como el COVID-19. La Educación Integral es la vacuna real contra todos los virus.

Esencia y raíz de la unidad, parte 8

Causa del odio infundado

Pregunta: Nuestros deseos, por sí mismos son neutros ¿el egoísmo es la intención con la que los utilizo? 

Respuesta: Si, porque las acciones por sí mismas, no determinan nada. Lo principal es la intención que precede a la acción. Por lo tanto, no puedo decir que una persona sea o no egoísta, si no conozco sus intenciones. 

Pregunta: Existe ese odio natural entre las personas llamado odio infundado ¿por qué infundado? Entiendo que si alguien me ofende, tengo una razón para odiarlo, pero, ¿qué es odio infundado? 

Respuesta: Odio infundado es cuando quiero humillar a otros porque soy egoísta y tengo esos impulsos internos. 

Pregunta: Pero aún así, ¿debe haber alguna razón?

Respuesta: La razón es muy simple—mi egoísmo que actúa sin excusa ni razón. Puesto que existen otros como yo, quiero estar por encima de ellos, reprimirlos todo el tiempo y sentirme superior, me da placer.
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De Kabtv “Análisis del sistema de desarrollo del pueblo de Israel, parte 8,” 24/mar/19

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El secreto de usar el egoísmo

Pregunta: Por una parte, necesitamos reducir el ego y anularlo. Y por otra, se dice que el ego no es destruido y que incluso crece ¿qué quiere decir? 

Respuesta: De hecho no destruimos al ego, lo usamos para nuestro propio bien. 

Los deseos por nuestro propio bien son llamados deseos egoístas. Los deseos por el bien del Creador son deseos altruistas. Debemos cambiar nuestras intenciones de por nuestro bien, a por el bien del Creador. 

Entonces no te preocupes, nada desaparece ni es destruido. Entiende que el ego fue creado especialmente, desde arriba, para ser el menos en contra el más. Así, cuando menos y más trabajan juntos, podemos recibir energía entre ellos, cierto tipo de esfuerzo productivo.
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De Kabtv “Fundamentos de Cabalá”, 16/feb/20

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El coronavirus está cambiando la realidad, parte 8

En tiempos de dificultades a escala global

Pregunta: ¿El virus afecta sólo al nivel animal -nuestro cuerpo biológico-, para cambiar nuestra actitud al grado “humano”, es decir, a nivel psicológico espiritual?

Respuesta: Si. El hecho es que la conexión más elevada entre la gente, es emocional -sus relaciones mutuas y sus intenciones hacia otros.

Si estas intenciones son buenas, son para conexión, la naturaleza va a su estado integral y absoluto, entonces, seguro que todo va bien. El hombre sólo ven ayuda de la naturaleza, si sus actos son buenos.

Sin embargo, si tiene relaciones cada vez más egoístas, para beneficiarse a costa de los demás e incluso hacer daño a otros, obviamente la naturaleza se manifestará de forma opuesta, como son sus relaciones.

Es cuando llegan toda clase de problemas biológicos, como el virus. Pudieran ser también problemas en el entorno, guerras o cualquier cosa en cualquier nivel: inanimado, vegetal, animal o humano.

Lo principal es separar. Como está escrito, “Separa a los impíos; mejor para ellos y mejor para el mundo” La gente mantiene cierta distancia para, gradualmente llegar a la conclusión correcta y empezar de nuevo a conectar, pero en forma positiva.

Pregunta: De modo que la naturaleza por fuerza nos integró y ahora ¿de alguna forma, nos separa con cataclismos? ¿dice usted que según Cabalá, así es cómo influye en nosotros?

Respuesta: Absolutamente. Es lo que ha pasado en la historia, comenzando con el pecado de Adam, cuando había un sistema único que se rompió en muchas partes. Ahora, lo debemos reconectar con nuestra interacción correcta.
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De Kabtv “El coronavirus está cambiando la realidad”, 12/mar/2020

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Coronavirus: viendo hacia delante

Es como si nos hubiéramos convertido en participantes en un guión de Hollywood y estuviéramos siguiendo el desarrollo de los eventos desde dentro ¿podremos entender la esencia de lo que sucede y anticipar el resultado?

Ya es claro, el coronavirus se convirtió en uno de esos eventos raros, impredecibles con consecuencias a largo plazo que Nassim Taleb llamó “cisnes negros” (eventos no previstos con consecuencias extremas). Más tarde, en retrospectiva, todo se volverá claro y lógico, pero algo ya sucede ahora. Tenemos unas semanas o meses de reflexión ante nosotros y no sería muy sabio perder la oportunidad. Pues, no hay accidentes en la naturaleza y dado que las condiciones necesarias ya están, debemos usarlas con un propósito y no sólo esperar que venga el final.

Frente a nosotros, aparentemente, están varios meses de un estilo de vida inusual. Incluso después de que termine, no regresaremos a la rutina previa. Nuestra vida diaria será diferente ¿cómo exactamente? Depende de si queremos responder las preguntas principales que nos plantea el virus.

“Cuando todo termine, nos preguntaremos por qué tenemos que ir a trabajar a la oficina, ir a la escuela a estudiar o entrenar o ir a comprar en la tienda”, escribe Einat Wilf. Tal vez, ese será el momento en el que dejaremos atrás las estructuras de la revolución industrial.

Analistas, científicos y dirigente de compañías ya están discutiendo el nuevo paradigma digital, cambiando el enfoque de producción, su eficiencia, toma de decisiones y seguridad. La pandemia resaltó el hecho de que nuestro pensamiento inerte no está a la par del ritmo de la tecnología moderna.

Esto, sin embargo, es sólo parte de la imagen. Pues, no se trata tanto de tecnología: el punto es justo el concepto de éxito. Si no perdemos la oportunidad, la humanidad desechará mucho de lo superfluo y vivirá externamente más simple y prácticamente y además, su vida interna será más plena y multifacética. No sólo cambiará nuestra forma de vida, sino la forma en que pensamos y sentimos.

En este punto, lo único que queremos es que todo termine, pero vamos a juntarnos y ver los hechos de frente ¿qué nos dice la situación actual? ¿qué otras enfermedades del mundo nos revela el coronavirus?

El ministerio de salud no nos lo dirá. Sus directivas sólo nos desconectan y nos alejan de la vida que impone la sociedad, de sus valores actuales, ocio y pasatiempos. De pronto, la responsabilidad mutua dejó de ser una simple frase. Las prioridades están cambiando dramáticamente. El entretenimiento se está mudando al espacio virtual.

Es un preludio muy sombrío, pero no trágico. Intentamos aclimatarnos a un nuevo marco. Incluso estamos ayudando a otros, a extraños, eso ayer era una tontería para muchos. Por una parte, estamos limitados. Por otra, estamos descubriendo cosas nuevas inusuales. Es similar a un niño en desarrollo dirigido por su nodriza, ¿no es así?

Siguiendo la ruta de los enfermos, vemos cafés, restaurantes, tiendas, centros comerciales, supermercados y salas de banquetes. En realidad, esta línea punteada de una institución a otra construye casi toda nuestra vida. Viajamos al extranjero y es lo mismo en todos lados: se repite sin fin. Aún cuando en realidad no, sí es finito.

Ahora, viéndolo desde un costado, nos volvemos un poco más maduros y sabios. Imperceptible e implícitamente, una nueva sensación surge en nosotros. Tenemos una nueva actitud hacia ocio y entretenimiento, también hacia otros y hacia nuestra propia vida. La forma antigua se desvaneció como si los lentes se hubieran caído de nuestros ojos y nos expusiéramos a colores nuevos y brillantes.

Lo que hoy parece una prisión, en realidad, nos da la oportunidad de comenzar a tratarnos de forma más profunda y seria. Nos hacemos preguntas que, hasta ahora, fueron diligentemente oscurecidas por el paradigma previo.

En realidad, tenemos una oportunidad sin precedentes para reflexionar. El virus nos está llevando hacia la purificación y a una especie de desinfección de la mente y sensaciones. Está elevándonos hacia un nuevo nivel de pensamiento, entendimiento, deseo y conexión. Sin siquiera saberlo, ya estamos en contacto con un sentido que previamente no teníamos.

Adelantemos la cinta; el virus no será sólo una amenaza, también se convertirá en un descubrimiento. Debilita no sólo al cuerpo, sino conceptos y dogmas caducos, nos abre la puerta hacia un nuevo estado de la humanidad.

Nuestro primer impulso fue cerrar la puerta, calmar la situación y eliminar el obstáculo de la forma acostumbrada. Pero espera, no cierres la puerta de la conciencia. En la naturaleza -en ese sistema integral y único- no hay nada malo, nada equivocado. Todas sus respuestas son verdaderas y útiles incluso si, en cierto modo, son destructivas.

No puedes  luchar contra el virus descontando simplemente el sistema en el cual vivimos. El sistema no se irá a ningún lugar y continuará defendiendo su equilibrio ¿de quién?, podrías preguntar. De nosotros. Somos nosotros los que sacudimos el equilibrio general al sacudir el barco. Estamos orientados a consumir al mundo y a los otros en aras de alardear de forma tonta, por el deseo de estar en una posición más elevada y mejor en comparación con otros. Toda nuestra vida está subyugada a esta tarea, oculta detrás de muchos decorados que se ven sólidos pero son huecos.

Como resultado, en el nivel ambiental, destruimos conscientemente la tierra, Greta Thunberg está en lo correcto en este punto. Más importante, arruinamos la ecología social y fracasamos precisamente en la tarea que nos fue asignada por el sistema.

Nuestras relaciones y todo nuestro “progreso”, actúa en oposición a la naturaleza. Traemos desequilibrio y falta de armonía a todo lo que tocamos. Intentamos conquistar el sistema que nos dio a luz. Exigimos de la naturaleza que nos obedezca en nuestros juegos infantiles y sin sentido.

Por supuesto, la naturaleza está en contra. No es coincidencia que el virus nos fuerce a construir vidas más sanas y relaciones más responsables, a abandonar la producción innecesaria y a cuidar a otros.

Tal vez, crearán una vacuna o cuando la mayoría supere la enfermedad, dejaremos el aislamiento, siendo más maduros y viviendo de forma diferente y mejor. Tal vez le daremos significado a esta pandemia, que hasta ahora parece un “cisne negro”, un obstáculo desafortunado y no previsto en nuestra línea punteada.

Más tarde, se encontrará una explicación lógica para todos los “cisnes negros” ¿pero qué explicación daremos? ¿qué evita que lo hagamos ahora?

Por décadas, hemos deambulado por ilusiones de consumo, destruyendo la vida de futuras generaciones. Nos convertimos en ruedas dentadas de una maquinaria de sobre-producción global e indiferencia, que produce basura y quema recursos humanos y naturales en aras del egoísmo ¿para qué volveríamos a esto?

Incluso si consumiéramos dos o tres veces menos, nosotros, nuestros hijos y nuestros nietos tendremos una vida más sana y colmada de alegría, mucho más creativa, duradera y universal. Un infortunio común puede ser trampolín hacia el éxito común.

El virus, en realidad, nos da oportunidad de sobrevivir. La naturaleza, a diferencia de la humanidad, no arruina ni destruye nada; sólo desarrolla, arregla y corrige. Nuestra percepción aún no ha llega a esa imagen, pero ya podemos extrapolar a partir de nuestro conocimiento, adelantarnos un poco y mirar más allá del horizonte descrito.

Veremos lo hostiles que fuimos con la naturaleza. Como un grupo de guerreros tártaros, pisoteamos los campos de la naturaleza y arrogantemente intentamos someterla a nuestras demandas egoístas.

De pronto nos veremos frente a la naturaleza y cada uno es toda la humanidad. Cada uno es personalmente responsable por mantener el equilibrio del sistema de la naturaleza. El individuo y el colectivo son iguales, dicen los cabalistas.

El virus es resultado del desequilibrio causado por los humanos en el sistema general. El humano es la parte que va al frente del sistema. Todos los impulsos del sistema están vinculados y se enfocan en nosotros. Dentro de sistema, aprendemos a responder el uno por el otro y además a responderle al sistema en sí.

No olvidemos cumplir con la distancia prescrita, quedarnos en cuarentena, cuidar a nuestra familia y ayudar a otros lo más posible. Ignorarlo sería como enterrar la cabeza en la arena mirando el pasado, cuando el mañana aún está en camino. La humanidad difiere de los animales en que se nos dotó de imaginación y sabemos cómo anticipar el futuro y ver hacia adelante. Nuestro “cisne negro” es mucho más de lo que nos parece.
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Amor propio

Pregunta: ¿Qué es amor propio?

Respuesta: Es nuestro egoísmo, cada uno conoce cuando una persona se ama a sí misma indefinidamente, inconscientemente, sin fundamento, porque esa es la fuerza de la naturaleza. Subconscientemente existe en nosotros.

Pregunta: ¿Pero al mismo tiempo disfruto a expensas de los demás?

Respuesta: No necesariamente a expensas de los demás. Simplemente amor por nosotros mismos -es nuestro ego.
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De Kabtv “Fundamentos de Cabalá ”, 2/feb/20

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Trayectoria del virus

El coronavirus me muestra mi egoísmo: dónde necesito someterlo y dónde necesito involucrarlo de forma correcta. 

Al usar de forma correcta las restricciones que el virus pone sobre mí y seguir las instrucciones del departamento de salud y del gobierno, le muestro al Creador que estoy dispuesto y puedo cumplir Su programa de tratamiento y quiero lograr nuevas relaciones en la sociedad. En realidad, así avanzo. 

Intenta hacerlo y verás que te organizará desde el interior, te alineará y avanzarás. La gente no tienen la culpa de la pandemia ni el virus ni los gobiernos ni los doctores. Es el Creador que nos dirige por todas esas restricciones, hacia el camino preciso que lleva hacia Él. Eso es lo que está sucediendo ahora.
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De la 1a parte de la lección diaria de Cabalá 18/mar/20, lección sobre “Pésaj

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