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Seamos relevantes

Pregunta: Cuándo empezamos a hablar de los actuales problemas mundiales durante la clase, muchos de nuestros amigos lo toman negativamente porque sienten que han “perdido” parte de la lección. Creo que esta actitud debe ser cambiada. Sin las cuestiones actuales no tenemos ningún derecho a existir. Si no somos personas relevantes no seremos escuchados.

Respuesta: Esto también es cierto. Baal HaSulam escribió sobre los cabalistas de Jerusalén que estudiaban Cabalá como si esta fuera matemáticas y no se daban cuenta que se trataba de la conexión entre nosotros, acerca de cómo corregir la vasija quebrada. Hoy descubrimos la ruptura del alma común de Adam HaRishon (primer hombre), por lo que la sabiduría de la Cabalá se nos revela con el fin de corregir la ruptura.

Si no examinamos los acontecimientos actuales desde esta perspectiva, entonces ¿por qué debemos estudiar la sabiduría de la Cabalá? Está claro que estudiamos sólo por esta razón. Perderme la lección significa que salgo de la lección y durante todo el día no tengo nada a que aferrarme para que mi vida no trascurra sin rumbo. Si mi sabiduría no está conectada con la verdadera “sustancia”, esta desaparece. Incluso si me siento importante, que he adquirido algo, que entiendo algo, es sólo un llenado egoísta, nada más.

Por lo tanto, si alguien piensa que estamos hablando de problemas actuales sólo para pasar el tiempo, entonces no debe venir aquí. Después de todo, él está aquí gracias a la relevancia de estos temas de actualidad. Sólo debido a esto fuimos traídos aquí cada uno de nosotros para que pudiéramos contribuir con la corrección del mundo. Pero si una persona se fija otra meta, puede irse. No lo necesitamos.

(68313 – De la 4º parte de la lección diaria de Cabalá del 2/1/12, “Introducción al Estudio de las Diez Sefirot”)

Vengan a la lección con una petición para la vida

Pregunta: Si nos preparamos a lo largo del día para la lección como para una reunión con un rey, donde es posible venir sólo con una petición, ¿cómo se vería la lección de mañana?

Respuesta: Tú recibirías una gran Luz. Tú sentirías cuanto te da. A través del material estudiado, tú comenzarías a sentir el sistema espiritual que te otorga. Las líneas secas (del texto) resucitarían. Ellas adquirirían profundidad y transparencia y crearía volumen interno en todo. Se volvería claro para ti ese mundo completo que es plano como una pintura en la pared. Y detrás de esto tú verías inesperadamente una nueva dimensión, un sistema que mueve toda la película y ensambla sus partes. Cuando tú sientas la importancia de la meta, comenzarás a estar en ella.

Pero mientras tanto nosotros minimizamos la meta, la rechazamos subconscientemente, en consecuencia por supuesto, ella está distante de nosotros.

De todos modos, nosotros debemos avanzar, y primero que todo estar preocupados acerca de la comprensión de su importancia. Incluso si nosotros estamos avanzando ahora, siempre debemos pasar por encima de la línea izquierda para la aclaración crítica y ver que esto no es suficiente. Cada día que pasa nosotros debemos agregar esfuerzos a la conexión, y sólo esto.

Además de eso debemos agradecer a nuestros amigos de todo el mundo que hacen la diseminación y distribuyen materiales explicativos. Nosotros necesitamos apoyarlos en su trabajo, esto realmente nos ayuda mucho a todos.

(67491 – De la 4º parte de la lección diaria de Cabalá del 1/24/12, “Introducción al Estudio de las Diez Sefirot”)

Carga de energía espiritual para todo el día

Pregunta: Durante una convención o en las reuniones con los amigos es fácil alcanzar el sentimiento de amor hacia los amigos y la conexión. Pero ¿por qué a veces sucede lo contrario durante la lección?

Respuesta: La lección de la mañana no está destinada a llenar al estudiante. La lección debe sacudirlo fuertemente y ponerlo en su lugar, para que después sea capaz de elegir la dirección correctamente, de esforzarse durante la lección y de continuar viviendo en ella todo el día.

La lección de la mañana es la mínima porción diaria que todos reciben y siguen procesando todo el día. De ella cada quien elige varios principios para su trabajo interno y para la difusión. Recuerdo que cuando yo estudiaba, nunca me perdía una lección, a excepción de una vez cuando estaba muy enfermo. Si pasas la mañana sin una lección, sólo sentirás tu corporalidad todo el día y le servirás todo el día.

(67451 – De la 1º parte de la lección diaria de Cabalá del 1/24/12, Escritos de Rabash)

Descubre la bondad del Creador, no sus regalos

El Creador no se esconde de nosotros; sino que es nuestro ego el que lo esconde. Nuestra naturaleza contraria es lo que nos separa de Él. Entonces, ¿cómo podemos tomar la forma del Creador? ¿Cómo podemos alcanzarlo de acuerdo a la ley de equivalencia de forma? ¿Cómo podemos descubrir y saber que Él está en nosotros?

Con el fin de hacer eso, tenemos que realizar ciertas acciones. ¿Quién realiza estas acciones, nosotros o él? Probablemente exista una necesidad de cooperación aquí. Nosotros no podemos avanzar sin la Luz Superior. Al sacudirnos, esta exige nuestra cooperación, que es llamada “libre albedrío”. Esta cooperación es todo nuestro trabajo. No hay ninguna restricción aquí. Está abierta a todos y se lleva a cabo por medio del estudio correcto de los libros cabalísticos.

Estas fuentes pueden ser el “elixir de vida” o la “poción de muerte”. Todo depende de nuestro enfoque.

  • Si tengo la intención de descubrir mi inclinación al mal y corregirla, podré tener éxito, y la sabiduría de la Cabalá será el “elixir de vida” para mí. Descubriré “la muerte”, mi ego dentro de mí y desearé corregirlo a fin de llegar a la vida.
  • Pero si estudio para alcanzar logros egoístas, si estoy en busca de conocimiento, poder, respeto, control, etc.; entonces el estudio no hace sino reforzar el egoísmo en mí y mi éxito será opuesto al otorgamiento y ni siquiera seré consciente de ello. Este tipo de estudio se convierte en la “poción de muerte”.

 Así nosotros pasamos por las etapas del ocultamiento del Creador. El ocultamiento se divide en ocultamiento simple y ocultamiento doble; la primera revelación nos revela el gobierno como recompensa y castigo y luego la revelación de Su eterna Providencia.

En realidad, todo depende de mis deseos, de mis vasijas. Con respecto al Creador, no hay restricciones. Él no se esconde ni se oculta. Son mis deseos, mis vasijas las que lo ocultan, y si yo trabajo con ellos de la manera adecuada, estos son corregidos gradualmente y de acuerdo a su corrección, yo descubro al Creador. De una forma u otra, yo soy el que lo esconde a Él de mí mismo.

En nuestro mundo, también descubrimos muchos fenómenos que no notamos en un principio: diferentes tipos de comidas, de arte y cultura, y diferentes tipos de animales. Estas cosas estuvieron allí todo el tiempo, pero no para nosotros.

Con el tiempo nosotros percibimos más, gracias a nuestro desarrollo emocional e intelectual bajo la influencia del entorno, lo que eleva la importancia de las cosas ante nuestros ojos, evocándonos la pasión, la ambición y la vanidad, y obligándonos a prestar atención a cosas que antes no tenían ninguna importancia para nosotros. Todo el mundo dice que eso es importante; yo estoy impresionado y entro en los deseos de otra persona. Esto es suficiente para volverme más atento: así descubro nuevos deseos, nuevos vasijas, y salgo del ocultamiento en lo que respecta  a un determinado fenómeno.

Es lo mismo cuando se trata de la sabiduría de la Cabalá y el Creador. Es el mismo principio también en este caso: yo soy un egoísta, y no me importa nada más que mis requisitos “bestiales” de todos los días. Así que, si quiero algo más sublime, tengo que entrar en el entorno adecuado que me estimula y me guía hacia cosas más grandes.

Por lo tanto, todo depende de la corrección de mis deseos. Inicialmente, el fenómeno no existe para mí y está en ocultamiento completo. Entonces empiezo a descubrir un cierto deseo, un anhelo por ello, hasta que el ocultamiento se hace más débil, y puedo descubrir algo nuevo.

En el camino espiritual yo busco al Creador, pero no como una fuente de placeres; yo quiero descubrir Su actitud hacia mí, porque Él quiere revelar que Él es el bueno y benévolo. La cuestión no está en lo que yo reciba de Él, sino que lo que es importante para Él, es que yo descubra Su actitud hacia mí, y que vea Su bondad absoluta, sea impresionado por ella, y llenado por esta actitud. Así, Él me “compra”.

Así que todas las cuatro fases de ocultamiento y revelación en realidad se refieren a la actitud buena e inmutable del Creador, que poco a poco se revela de acuerdo a mis deseos. Cuando descubro la buena actitud de Su parte, veo que esta existía antes, sólo que yo no la sentía ni la entendía debido a mi corrupción.

 Así que también ahora, cuando no veo la bondad del Creador en todo, yo que tengo que evaluar el ocultamiento: Incluso si no presto atención a su bondad en ciertas cosas, ¿puede ser que Él se encuentre allí también? ¿Tal vez sea mi culpa el hecho de que no pueda ver Su bondad?

(66692 – De la 3º parte de la lección diaria de Cabalá del 17 de Diciembre del 2012, “El Estudio de las Diez Sefirot”)

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No pongas en papel lo que debe ir en el corazón

Los cabalistas siempre estuvieron en contra de memorizar, en contra de aprender de memoria y en contra de escribir mientras se estudia, y los primeros científicos y estudiosos también. Tras dejarlo grabado, quedas limitado por ello. Pones en el papel o en una computadora lo que debes poner dentro de ti mismo para cambiar internamente.

Si quieres percibir el mensaje cabalístico, filosófico, o incluso científico, tienes que cambiar. Tienes que cambiar para que la idea viva en ti, no en la mente sino en tus emociones.

La mente sólo debe ayudar a las emociones. Necesita aclarar todos los datos, tanto los internos como los externos, y procesarlos y evocar el deseo de cambiar de manera que los datos se vuelvan las Reshimot (genes de información) en el deseo y no en alguna caja de memoria.

Por lo tanto, debemos hacer un esfuerzo para que el material que estudiamos entre en nuestra naturaleza y no sólo se quede en la mente. Es posible que leamos mucho, que escuchemos mucho, y que descarguemos demasiado material del Internet con todas las enciclopedias que están ahí.

Mi maestro Rabash estaba en contra de escribir durante la lección, incluso si eso nos ayudaba a recordar el texto que leíamos; entonces también teníamos que hacer un esfuerzo para que penetrara más profundamente de manera que a través de la red de células de memoria goteara y penetrara en el corazón. De hecho pasa por mis filtros internos, pero, de una manera u otra, eventualmente debe hacer que yo cambie. La información que recibo y la aclaración que hago deben cambiarme, no de manera intelectual, sino internamente.

Si tan sólo la mente pudiera ser vaciada y yo pudiera ser nuevo cada día, comenzaría con una página en blanco sin ninguna adición del día anterior. Podría estudiar el mismo material que estudié ayer como si lo viera por primera vez ¿Por qué? Porque  he cambiado en mis deseos y con los nuevos deseos veo algo completamente nuevo en el texto que ya es “familiar”.

En general, es difícil decir si uno debe escribir algo durante la lección. Pero es importante entender que la escritura puede retardar la mente y entorpecerla e influirla seriamente para dejar de sentir.

Si escribo, eso hace que me relaje como si estuviera poniendo algo en una caja de seguridad. Es suficiente encontrar un archivo en Internet con un buen libro y ponerlo en un archivador virtual: “Está hecho, ya lo tengo”. Todos estamos familiarizados con esto, y este es el enfoque equivocado.

La Torá oral precede a la Torá escrita. Por mucho tiempo en la historia de la Cabalá, estuvo prohibido escribir muchas cosas, y no a causa de escasez de papel o de material de escritura. Las personas simplemente estaban  incorporadas en ello internamente. No es por casualidad que se dice: “Escríbelas en tu corazón”. Toda la Torá debe ser escrita en el deseo, es decir que esas son todas las correcciones del deseo. Pero si las pongo sobre el papel, ¿cuál es su valor?

Por lo tanto la escritura del Libro del Zóhar fue una excepción, y por eso lo ocultaron del mundo. La razón fue que este era el comienzo del exilio. Si no hubiera sido por el exilio, no habría ni siquiera una línea escrita en el lenguaje de la Cabalá.

No es casualidad que el desarrollo de las herramientas de escritura haya sido gradual. Tiene lugar de acuerdo al egoísmo que va creciendo. Los primeros manuscritos y libros fueron guardados sólo por unos cuantos, después en monasterios, en bibliotecas de la realeza, y en las universidades, y entonces también fueron para una élite. Sólo después en la época de la ilustración se inventó y desarrolló la imprenta. También fueron desarrollados medios acordes para almacenar información como substituto para los cambios internos.

Eventualmente llegamos a una destrucción espiritual total: Hoy, enormes cantidades de información están al alcance de nuestra mano, mientras que dentro del alma de la persona no hay nada. Las personas no entienden por qué deben cambiar internamente si es posible actuar externamente.

En este sentido, la sabiduría de la Cabalá es muy diferente del pensamiento convencional. No requiere de acumulación de conocimiento ¿Cuál es el punto en tener todos los libros cabalísticos en tu biblioteca? Hasta hace 200 o 300 años los estudiosos sólo tenían entre tres y cinco libros ¿No era suficiente para un cabalista un solo tratado de la Guemará? ¿La cantidad lleva a la calidad? Tras leer varias páginas, él ahondaría en las profundidades del corazón, en las profundidades de la sabiduría espiritual, eso es todo.

Debemos recordar: El Creador exige cambios en el corazón y no reportes del material estudiado. Sin importar cuán lleno de información estés, la cantidad no te llevará a nada. Se trata de la calidad.

(66588 – De la 3º parte de la lección diaria de Cabalá del 16 de Enero del 2012, “El Estudio de las Diez Sefirot”)

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El secreto prohibido está abierto a cualquier bebé

Pregunta: ¿Por qué Baal HaSulam escribe en la “Introducción al Estudio de las Diez Sefirot” acerca de la parte prohibida en la sabiduría de la Cabalá: esos cabalistas pueden revelar lo que pertenece a los “Sabores de la Torá“, pero no pueden revelar la parte que pertenece a las primeras tres Sefirot o la “cabeza del Partzuf“?

Respuesta: Incluso si los cabalistas hablan de algo que está “prohibido”, no entenderemos nada. Es como hablar de algo frente a un bebé sin que haya la necesidad de cuidar lo que se dice porque el niño de todas formas no escuchará o entenderá nada. Él no conecta las palabras que escucha con ningún significado. Justo como cuando leemos El Libro del Zóhar, las palabras aisladas pueden entenderse, pero para nosotros se unen formando oraciones sin ningún sentido.

“Los secretos de la Torá” no son información que ha sido cuidadosamente ocultada de nosotros. Es simplemente nuestro cerebro, que por el momento está en un nivel bestial ordinario, y no puede percibirlos. Entonces para nosotros permanecen como un secreto, igual que toda la realidad ¡Por favor, todo está revelado para ti, mira! ¿Ves algo? ¿A quién culpar si no tienes los medios para percibir? Desarróllalos y verás la realidad. Es lo mismo cuando se trata de los “secretos de la Torá“.

Nosotros estudiamos en “El Estudio de las Diez Sefirot” acerca de lo que pertenece a la cabeza del mundo de Atzilut, la cabeza de Arij Anpin, y sabemos que existen partes de RADLA (Reish delo Eiyada), partes de su “cerebro” (Moja de Avira, Kruma de Avira) que están ocultos de nosotros en la Luz superior. Pero nosotros estudiamos todo lo que pertenece a los “sabores de la Torá” y no sus “secretos” en este sistema. La diferencia es que los “sabores” se refieren a los pensamientos del ser creado y los “secretos de la Torá” se refieren a los pensamientos del Creador.

No tendría ningún sentido mencionar todo esto, si no hubiera personas que afirman que está prohibido estudiar la sabiduría de la Cabalá porque es un secreto. No hay secretos en esta; por el contrario, ¡la sabiduría de la Cabalá nos revela la realidad! No revela algunos “secretos prohibidos”: Con el fin de revelar los secretos tienes que llegar tú mismo a ellos al preparar tus vasijas, tus deseos, tus vasijas de percepción. Si preparas todos los deseos que pertenecen a las siete Sefirot inferiores (ZAT) en toda la altura de la escalera espiritual, entonces comienzas a descubrir la parte superior (GAR). Estarás listo para esta revelación y descubrirás tú mismo este secreto. Leer más…

Cada uno de los 125 grados está dividido en dos partes: la parte superior y la parte inferior (GAR y ZAT). La parte inferior de cada grado puede ser alcanzada y es una gran virtud si la persona la alcanza porque entonces descubre las acciones del Creador como buenas y benévolas. La Luz que se vistió en la cabeza del cuerpo del Partzuf espiritual es llamada “sabores”, como se nos dice: “Prueba y ve que el Señor es bueno”.

Pero aun no descubrimos la parte superior, la cabeza del grado. Será posible descubrirla después que su parte inferior, el “cuerpo”, sea corregido. Incluso la cabeza de su nivel más bajo, Maljut de Assiya, es un secreto por el momento.

Podemos hablar de todo lo que pertenece a los “cuerpos”, acerca de todo lo que pertenece al ser creado, a su trabajo y corrección, pero está prohibido hablar acerca de los “secretos”, acerca de las cabezas de todos los grados, es decir, es imposible hablar de ellos porque no podemos alcanzarlos por el momento y eso sólo nos confundirá. Esto es así porque comenzamos a discutir un área que no podemos percibir. No existe ninguna célula en nuestro cerebro y ningún canal que pueda percibir esta dimensión superior. Pero gradualmente nos desarrollamos y nos acercamos a esta percepción.

“No revelar los secretos” significa: “no poner un obstáculo frente a una persona ciega”, y más bien dejarlo avanzar gradualmente hasta que pueda ver. De la misma manera en la que educamos a los niños gradualmente y los dejamos desarrollarse, así nosotros debemos desarrollarnos también.

(65946 – De la 3º parte de la lección diaria de Cabalá del 1/10/12, “El Estudio de las Diez Sefirot”)

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Lección de la tarde – 01.12.12

Lección de la tarde, tema: “El silencio”

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Compromiso de silencio

Con el fin de descifrar algo, uno debe comenzar desde el principio o desde el final, desde el principio de la Creación o desde su meta final. Después de todo, lo que está en el medio pertenece a nuestro trabajo, a la libre elección. Al analizar el principio y el final, tenemos que entender qué tenemos que hacer en el medio.

La diferencia entre el principio y el final del camino está en la adquisición de la intención de otorgar. Nada más que esto cambia en la realidad. Al cambiar la intención, encontramos nuestra diferencia con el Creador y la corregimos. Por lo tanto, está claro que nuestra tarea se encuentra sólo en el alcance de este propósito adecuado.

Cada acción consta de pensamiento, palabra y acción. El pensamiento es el plan que lo precede todo, que incluye inicialmente el resultado de la acción. Y en el medio, entre el plan y la ejecución, está el discurso, es decir el discernimiento.

Y con el fin de hacer el discernimiento adecuado, hay que concentrarse. Esta es la razón por la que los cabalistas tienen la costumbre de estar en silencio, algo que también se hace en este mundo. Cuando la persona está a punto de someterse a un evento importante, quiere entender cómo hacerlo, se centra en él, lo cual requiere silencio,  y trata de encerrarse, así no será molestado por conversaciones externas. Se prepara intensamente para llevar a cabo la acción correcta.

Es por eso que queremos pasar el fin de semana en silencio, en quietud, y pensar cómo podemos lograr la acción correcta. En vez de hablar, haremos discernimientos en silencio.

(65931 – De la preparación para la lección diaria de Cabalá del 10 de Enero del 2012)

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Como el agua que se filtra por entre la arena

Todos saben que antes de que uno comience a estudiar la sabiduría de la Cabalá, debe primero estudiar todos los libros de la Tora, Talmud y Mishná, como si estuviera entrando gradualmente al “Pardés”: para comenzar desde una explicación simple, Pshat; después ir a la insinuada, Remez; después a la alegórica, Drush, y finalmente a lo secreto, Sod.

En realidad, no obstante, el orden es opuesto: es decir que la persona va desde Sod, desde el primer nivel en el que aun no entiende nada, hasta Pshat en el cual todo es revelado para él de manera clara y simple en el mundo de Atzilut.

Necesitamos ir a través de los mundos de Assiya, Yetzira, Beria y Atzilut para cambiar desde lo secreto (Sod), el mundo de Assiya, la alegoría (Drush); el mundo de Yetzira, la insinuación (Remez); el mundo de Beria y de la interpretación simple (Pshat), el mundo de Atzilut. Resulta que los libros cabalísticos son una simple interpretación (Pshat) por que nos revelan lo que realmente está pasando y están cerca de la verdad, de la fuente, porque hablan directamente acerca de la Luz y los deseos.

En todas las otras formas tales como la Biblia, la Mishná y el Talmud, esta revelación fue ocultada. Es por esto que en nuestros días es posible comenzar a estudiar la Cabalá directamente.

Además, en el pasado hubo niveles adicionales en el camino de la revelación espiritual, porque era imposible comenzar a estudiar la sabiduría de la Cabalá sin adquirir todas las ciencias corporales, “las siete sabidurías del mundo”. Las sabidurías, no eran solo física o química, sino también música, baile, arte, etc., las formas de expresión del hombre mismo en nuestro mundo.

Era imposible comenzar a estudiar las relaciones entre los deseos y la Luz, el mecanismo interno, sin saber cómo recibe el deseo y cómo es impreso por la Luz, y se expresa a sí mismo en nuestro mundo. Es solo desde una cierta forma distante y externa que la persona gradualmente puede alcanzar la revelación interna.

Hasta hoy vemos muchas tradiciones y rituales externos en todas las religiones y creencias. Son la expresión extrema de las experiencias internas del hombre.

Después de todo, ¿cómo puede la persona en este mundo alcanzar ciegamente la espiritualidad? Primero necesita hacer un reconocimiento de lo que está pasando aquí, y con la ayuda de las formas externas tratar de penetrar en el material de manera más profunda, como el agua que se filtra por entre la arena. Así es como la gente logró el alcance espiritual en el pasado.

Nosotros no entendemos como percibía la realidad la persona en el pasado, ni el tiempo tan privilegiado en el que vivimos. Después de todas las generaciones anteriores y del desarrollo de las Reshimot (genes informacionales), hoy estamos en una fase muy avanzada en la que cualquiera puede venir directamente desde la calle y comenzar a estudiar libros como ¡”El Estudio de las Diez Sefirot” o “Shamati“!

(65508 – De la 3º parte de la lección diaria de Cabalá del 3 de Enero del 2012, “Estudio de las Diez Sefirot”)

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