Tres personas transportaban piedras. Les preguntaron: “¿Qué hacen?”. Uno se secó el sudor de la frente y dijo: “Rompiéndome la espalda”. El segundo dijo: “Estoy ganando dinero”. El tercero dijo: “Estoy construyendo un templo”.
Por supuesto, el trabajo era más fácil para el que construía un templo.
La pregunta: “¿Es posible convertir cualquier situación, incluso la más difícil, en una situación alegre?”