Cuando murió el gran Newton, su familia quiso vender sus manuscritos. Naturalmente, querían obtener cientos de miles de libras por ello.
Llegaron compradores por parte de la biblioteca de Cambridge, del museo nacional de Inglaterra, obispos, etc., abrían los escritos, comenzaban a leerlos y se apartaban de ellos, como si se tratara de una plaga. Su trabajo permaneció intacto durante muchos muchos años.
El hecho es que Newton creía en un Dios. Entre otras cosas, citaba a Rambam y era seguidor de los sabios judíos.
Escribió acerca de la particularidad de Dios, quien creó todo, transmitió el conocimiento sobre el sistema del universo al primer hombre —Adam; y luego, a unos cuantos elegidos de Abraham. Posteriormente al pueblo judío. Así es como Newton definió el papel de los judíos en la historia del mundo.
No obstante, de forma directa, los secretos eran accesibles para muy pocos. Es decir, estuvieron a la mano de Moisés y cuidadosamente fueron encriptados en la estructura del Templo de Jerusalén. Así, Newton comenzó a estudiar el Templo de Jerusalén. En cada vuelta y esquina, veía la armonía del universo y escribía sobre ello.
No se si se pueda hacer la comparación, pero Abraham y Moisés, tuvieron acceso al Creador, de modo que Newton también quería tenerlo. En otras palabras, quería llegar al Creador por medio de la ciencia. ¿Se puede o no?