Una vez, un hombre encontró un huevo de águila y lo colocó con algunos pollos, el aguilucho creció junto a los polluelos, como ellos, cacareaba y rascaba la tierra, buscaba lombrices, aleteaba y trataba de volar; y un día, ya crecido, vió un ave orgullosa en el cielo, el pájaro ascendía batiendo sus grandes alas.
Maravillado, el aguilucho preguntó, “¿Qué es eso?”, a lo que respondió un compañero “Esa es un águila, rey de todas las aves”, “Pertenece al cielo, pero los pollos, pertenecen a la tierra”. De modo que el aguilucho vivía como un pollo y murió como un pollo, creyendo en su origen de pollo.
Por favor, dígame, ¿qué somos? ¿humanos? ¿Somos aguiluchos arrojados a los pollos? ¿o de verdad somos pollos que no pueden volar?