Dicen que hoy en día vivimos en un mundo de gratificación instantánea. Pides algo y ya exiges que esté aquí. No soportas esperar en la cola, lo odias. Los atascos son aún peores; quiero llegar a mi destino enseguida.
¿Recuerda cómo era la fotografía en aquellos tiempos? Primero introduces la película, luego la enrollas y después haces la toma. Pides que no se mueva nadie; si no, saldría desenfocada. No se revela hasta que se ha utilizado todo el carrete. El revelado de las fotos también era un proceso.
La vida era diferente, y todo el tiempo, en cada momento, había anticipación, expectativa.