Érase una vez una marcha de la muerte

Pregunta:

Usted tiene un estudiante, y yo un amigo muy cercano, Gilad Shadmon, que ha estado con nosotros durante 30 años.

 

Su padre estuvo en Auschwitz y a los 15 años fue evacuado como parte de la Marcha de la Muerte de Auschwitz en 1945. Los prisioneros que quedaban vivos fueron enviados a otros campos de Polonia. Durante la marcha forzada murieron de hambre y agotamiento y muchos fueron fusilados por el camino.

 

Su padre contó que estaba con 12 adolescentes de 15 años. Estaban terriblemente hambrientos pero cuando se hicieron con un trozo de pan, decidieron que cada uno cogería un trocito y se lo pasaría al siguiente.

 

Fue uno de los primeros, le pasaron casi un trozo entero de pan. En ese momento, cuando lo estaba mordiendo, sintió: «No puedo contenerme, me comeré todo el trozo». Pero se contuvo, y todos los demás también. Cada uno cogió un trocito y se lo pasó.

 

Esta historia me impresionó mucho. ¿Por qué cree que se contuvo, este adolescente absolutamente voraz?

Respuesta:

Porque estaba conectado con sus amigos. ¿Qué otra cosa podría haberle contenido? Y por eso se contuvo.

 

Pregunta:

¿Así que esto es una conexión real?

 

Respuesta:

Sí, no permite a una persona, hasta el punto de que moriría en el acto.

Pregunta:

Así que este estado de conexión que acaba de mencionar, es superior a todo, ¿verdad? Más alto que el hambre, más alto que la muerte.

Respuesta:

Probablemente. No lo sé, no lo he experimentado, no puedo decirlo.

Pregunta:

¿Pero aún confía en que esto ocurrió precisamente por eso? ¿Vio a esos tipos a su lado y lo sintió?

Respuesta:

 Sí.

 

Pregunta:

Aunque se sabe que las personas hambrientas, y hay muchos ejemplos en la historia, se olvidan de todo, incluso de sus parientes más cercanos, es un instinto, se ponen a comer. Quizá no tengan la culpa, esas personas…

Respuesta:

 No.

 

Pregunta:

 Pero aquí, estos son adolescentes. ¿Todavía hay algo en esto?

Respuesta:

A esa edad, la gente puede descuidarse. Los adultos, ya no, y menores de esa edad, niños por supuesto, no. Pero los adolescentes, sí.

Pregunta:

Entonces, ¿Todavía hay algo en los adultos que se apaga? ¿Y los adolescentes todavía sienten que hay un futuro en esta conexión?

Respuesta:

Sí.

Pregunta:

Otra pregunta, eran personas hambrientas, y hoy estamos bien alimentados. No pensamos en los demás, es decir, en los que tienen hambre, etcétera, e incluso los adolescentes de hoy en día que están bien alimentados no piensan en otras personas hambrientas.

 

¿Por qué? ¿Qué ha pasado? ¿Necesitamos verlo por nosotros mismos, o qué? ¿Qué necesitamos?

Respuesta:

No, son circunstancias completamente diferentes, en nosotros, los bien alimentados, se activan diferentes áreas de conciencia. Y por lo tanto, no podemos compararnos con ellos.

Comentario:

 Así que no se puede decir: «Había tanta nobleza allí.»

 

Respuesta:

¡No! No se puede transferir mecánicamente.

Pregunta:

¿No se puede comparar?

 

Respuesta:

 No.

Pregunta:

¿A esto se le puede llamar nobleza? En la lengua rusa existe una palabra tan elevada como «nobleza».

 

Respuesta:

No sé si es nobleza. La vida simplemente lo hace así.

Pregunta:

¿Así que en ese momento llega la comprensión de que la conexión lo es todo, por encima de la vida y de la muerte, por encima de todo: la conexión?

 

Respuesta:

 Sí.

 

Pregunta:

Tarde o temprano, ¿Llegará la humanidad, el mundo, a sentir que eso lo es todo?

 

Respuesta:

Ya llegará.

 

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