Usted tiene un estudiante, y yo un amigo muy cercano, Gilad Shadmon, que ha estado con nosotros durante 30 años.
Su padre estuvo en Auschwitz y a los 15 años fue evacuado como parte de la Marcha de la Muerte de Auschwitz en 1945. Los prisioneros que quedaban vivos fueron enviados a otros campos de Polonia. Durante la marcha forzada murieron de hambre y agotamiento y muchos fueron fusilados por el camino.
Su padre contó que estaba con 12 adolescentes de 15 años. Estaban terriblemente hambrientos pero cuando se hicieron con un trozo de pan, decidieron que cada uno cogería un trocito y se lo pasaría al siguiente.
Fue uno de los primeros, le pasaron casi un trozo entero de pan. En ese momento, cuando lo estaba mordiendo, sintió: «No puedo contenerme, me comeré todo el trozo». Pero se contuvo, y todos los demás también. Cada uno cogió un trocito y se lo pasó.
Esta historia me impresionó mucho. ¿Por qué cree que se contuvo, este adolescente absolutamente voraz?