No te falta nada más que salir al campo que el Señor ha bendecido y recoger todos esos órganos flácidos que se han desprendido de tu alma y unirlos en un solo cuerpo (Baal HaSulam, Carta 4).
Cuando nuestra alma colectiva se hizo pedazos cayó al fondo, al nivel de nuestro mundo, cuando nos dedicamos a la corrección no nos fijamos en los cuerpos masculinos y femeninos, nos referimos a la corrección de las personas.
La naturaleza inanimada, vegetal y hablante no nos interesa en nuestro trabajo espiritual. La utilizamos porque la necesitamos para vivir y eso justifica su existencia, pero en el futuro veremos en los niveles espirituales, cómo todo lo que existe puede ser utilizado, todos los átomos del cosmos, y todo lo creado en el universo, porque todo pertenece al alma colectiva.
Por ahora, debemos entender que nuestro trabajo en corregir el único deseo creado por el Creador está en el nivel más bajo y primitivo en el que nos encontrábamos inicialmente.
Por eso, debemos unirnos para ayudarnos mutuamente a alcanzar estados cada vez más elevados, con mayor conexión cualitativa y cuantitativa, principalmente en la calidad de nuestras conexiones. Este es el significado de estar en el nivel egoísta más bajo, el nivel del mundo que percibimos.
Tan pronto como empecemos a formar estructuras más complejas a partir de nosotros mismos, interconectadas por fuerzas buenas, percibiremos, no la forma egoísta de este mundo, sino su forma más altruista, llamada el mundo espiritual.
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