Hay dos fuerzas en el mundo que dan al hombre la fuerza motivadora que le obligará a revocar su fuerza de reposo. Es decir, la fuerza de reposo que está en las cualidades del alma, cede a otras dos fuerzas, se revoca, y por esto el alma toma sobre sí la fuerza de movimiento: 1) la fuerza de rechazo, 2) la fuerza de atracción.
La fuerza de rechazo proviene de algo malo y repugnante que obliga a huir; y la fuerza de atracción es de algo bueno y agradable que uno se ve obligado a perseguir. Sin embargo, una sola fuerza, ya sea de atracción o de rechazo, es insuficiente para revocar la fuerza del reposo.
«Aléjate del mal» se denomina «fuerza de rechazo», si una persona siente que es malo. «Haz el bien» se denomina «fuerza de atracción», si una persona siente que eso es bueno y debe perseguirlo y obtenerlo.
«Busca la paz y persíguela». (Rabash, Notas variadas 219, «Busca la paz y persíguela»)
Pregunta:
¿Cómo podemos confiar en estos sentimientos si aún no estamos corregidos? ¿Debemos experimentarlos de alguna manera?
Respuesta:
Deberías experimentarlos. Debes explorarlos, debes comprender a dónde te llevan y qué quiere de ti el Creador cuando te concede tales deseos.
Cuando sepas esto, entonces todos tus deseos se volverán muy claros, y te moverás solo hacia la meta correcta.
Pregunta:
¿Qué nos ayuda a no confundirnos entre la elección tradicional de «agradable-desagradable» y la verdadera elección de «procurar el bien y evitar el mal»?
Respuesta:
Ayuda que nos esforzamos por salir del control del bien y del mal, que queremos sentir en lugar de «bueno-malo», debemos realizar esta aspiración en nuestras conexiones y ayudarnos mutuamente.

