No vemos la cercanía de la salvación

En el último día de la festividad de Sucot, debemos combinar todas nuestras peticiones en un gran grito de salvación – Hoshana Raba. Si hablamos de ello todos los días de la festividad, si estudiamos y queremos sentir lo que nos ocurre, entonces, por supuesto, al final de la festividad podremos reunir todas esas vivencias y llegar a una gran salvación.

 

Queremos que todas las peticiones que planteamos durante la festividad se junten y nos hagan sentir la inmensa necesidad de una gran salvación.

 

Pedimos al Creador la salvación, es decir, las condiciones bajo las cuales la Luz pueda revelarse a través de nosotros. Nos hemos estado preparando para esto todos los días de Sucot; de lo contrario, no tendríamos ni el deseo ni la sombra adecuados. El grito llega como recompensa al esfuerzo.

 

Con esta sombra, el Creador oculta lo cerca que estamos de la salvación si nos dirigimos a Él con esta exaltada y poderosa petición: «¡Creador, sálvanos!».

 

Así como el Creador crea una sombra para su Luz y nos eleva gradualmente, etapa por etapa, nosotros necesitamos aceptar esta sombra y tratar de verla como un medio para elevarnos por encima de la razón, por encima de la sombra, para llegar a la luz de la fe. Cuando llegamos a esa necesidad, ya es el comienzo de la salvación.

 

El estado en el que una persona ha adquirido el deseo de vivir en la luz de la fe se llama la noche de Hoshana Raba. Durante todos los días de la fiesta, la persona revela un deseo interior de salvación que es cada vez más fuerte, porque cada día se le revela más y más Luz de corrección. Y se regocija de haber alcanzado la comprensión y el sentimiento de que solo el Creador puede y está listo para salvarlo.

 

La luz de la fe se revela en el Kli que la persona prepara al rechazar recibir la Luz directamente y desear permanecer en la sombra. Necesitamos alcanzar tal conexión con el Creador cuando Él brilla sobre nosotros, pero nosotros no queremos recibir esta Luz directamente y la alejamos, deseando asemejarnos a la acción de la luz en relación con el Creador.

 

Así, nuestra actitud correcta hacia el Creador también se llama luz. Así es como comenzamos a sentir la Luz que completa todo nuestro trabajo. El Creador nos da un ejemplo de cómo podemos darle a Él de la misma manera que Él nos da a nosotros.

 

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