En cualquier punto que nos atrae con sus placeres corporales, hay tres fuentes de atracción: la envidia, la lujuria y el honor. Debemos utilizarlas de modo que, por un lado, trabajamos con ellas, y por el otro, nos distanciamos de ellas.
Rabash escribe sobre ello en Nota 119. Por lo tanto, las Klipot (cáscaras) le dan a uno un despertar para entrar en Kedushá porque quieren ser recompensadas con grandes luces. Es decir, las Klipot mismas quieren venir a la luz y así empujan a una persona hacia acciones donde la Luz espiritual está presente. Esto se llama Lo Lishmá (no por Ella). Después, de este Lo Lishmá, puede ser recompensado con Lishmá.
Resulta que el sistema de Klipot es muy interesante. Por un lado, reúnen placeres espirituales, logros, comprensiones y sentimientos, y así atraen a la persona. Pero, por otro lado, no proporcionan la satisfacción adecuada. Al contrario, irritan y atraen aún más a la persona hacia ellas.
De esta manera, una persona desarrolla un gran deseo y un anhelo genuino de conectarse con las Klipot. Sin embargo, cuando una persona está dentro de ellas, comienza a sentir que son precisamente la envidia, la lujuria, y el honor los que la alejan de estos placeres; por lo tanto, estar en las Klipot ayuda a la persona a no sumergirse más en ellas, sino a liberarse de ellas.