Pregunta:
Supongamos que una persona se enfrenta a una elección. La primera opción es que absolutamente no puede trabajar sin recibir una recompensa; la segunda opción es que su verdadero trabajo solo puede realizarse sin ninguna recompensa.
En este punto, surge el miedo, ya que no tiene una naturaleza diferente para elegir la segunda opción. ¿Dónde pueden encontrar la fuerza para elegir la segunda opción?
Respuesta:
Recibe esta fuerza de arriba, del Creador, solo de Él.
Debes elevar tus deseos junto con los amigos y fortalecerlos entre ustedes. Entonces dirígete al Creador a través de los amigos, y a los amigos a través del Creador. Como resultado, el deseo de trabajar sin ninguna recompensa surgirá dentro de ti.
Pregunta:
Cuando actuamos en la decena, nos esforzamos una y otra vez, pero no se ve ningún resultado. ¿En qué más podemos basarnos para superar las perturbaciones?
Respuesta:
¡En la conexión! Y desde el punto de tu conexión, dirígete hacia el Creador. A través de esto, comenzarás a entender lo que Él desea.
Matices del avance espiritual
Pregunta:
Cuando empezamos a trabajar en la decena, nos encontramos con golpes. ¿Cómo debemos trabajar con esto?
Respuesta:
Incluso una persona que avanza recibe un empujón que la lanza hacia atrás y más aún si nos comprometemos a acercarnos en la decena. Es como el disparo de una pistola cuando la bala vuela hacia delante y el arma retrocede. Así es como debe ser siempre según la ley de conservación de la energía.
Existimos en el mundo físico, no importa que llamemos espiritual a este mundo, en él sigue habiendo leyes claras de acción y reacción; por lo tanto, cualquier avance espiritual también provocará rechazo.
Debemos tenerlo en cuenta y, aunque sintamos algún tipo de rechazo, debemos reconocer que se trata de una ley física. Por esta razón, debemos tratarlas como leyes que estudiamos sobre el mundo que nos rodea.
La ciencia de la Cabalá nos enseña cómo podemos comprender el alcance de nuestro progreso a partir de las reacciones negativas que experimentamos. Este es un proceso absolutamente claro que se encuentra ante la persona, y debería estar claro para ella cómo tratarlo.
Estudiamos que la fórmula más importante que debemos aplicar se llama “el amor cubrirá todos los crímenes”. Cuanto más se desarrolla el amor, más se manifiesta el odio, y debemos cubrir el uno con el otro; y esto siempre es así, en la vida familiar y en las relaciones entre las personas, debemos comprender a cada momento que esa ley está en vigencia.
Si la gente supiera esto, podría crear la sociedad correcta, la familia correcta, las relaciones correctas. Nunca se pelearían, no se pelearían; se darían cuenta de que todo va acompañado de más y menos, menos y más.
El apoyo es la base de la unificación
Comentario:
Desde el comienzo de la lección, se formó en el corazón una plegaria para que todos los amigos se eleven a Lishmá para deleitar a nuestro maestro por los esfuerzos que hace por nosotros, y con esto, dar contentamiento al Creador.
Mi respuesta:
¡Muchas gracias! En principio, tenemos que hacer todo lo posible para apoyarnos mutuamente. Esta es la base más importante de nuestra unidad.
Debemos desear vernos a todos, hombres y mujeres, sin importar de dónde seamos o quiénes seamos, unidos en un solo deseo para que este deseo se vuelva el más importante para nosotros, y en él nos unamos y alcancemos el estado de otorgamiento mutuo.
En la medida de la semejanza con el Creador
Pregunta:
Usted ha dicho que girar hacia el centro de la decena significa girar hacia el punto donde todo converge. ¿Cómo podemos hacerlo? Después de todo, somos tan diferentes que incluso nuestras plegarias e intenciones son distintas. ¿Cuál es ese punto?
Respuesta:
En todo el universo no encontrarás una sola partícula idéntica a otra, y mucho menos algo tan complejo, caótico y desincronizado como un ser humano, una persona nunca es igual a otra. Tal cosa no existe ni puede existir.
Solo tenemos que entender que todos nos relacionamos con el Creador. Cada uno de nosotros y todos juntos. Todos nos lo imaginamos más o menos de la misma manera en la medida en que podemos alinear nuestras impresiones y percibirlo como Bueno y que nos gobierna con el bien. Sentimos este bien en la medida de nuestra similitud con Él.
Percibimos Su gobierno como bueno si nuestras cualidades son similares a las Suyas en el grado en que nos encontramos. Si no, lo percibimos como malo, basándonos en esto, imaginamos al Creador como bueno o como malo.
Cuando comparamos y combinamos nuestras diversas percepciones y tratamos de imaginar al Creador como bueno que hace el bien, no importa cómo lo imagine cada uno de nosotros individualmente, Él se convierte en Uno para nosotros, una corona, una cabeza, y entonces estamos conectados con Él.

