Ahora, nos acercamos a un momento en que la humanidad se enfrenta a la necesidad de cambiar su actitud hacia la vida, hacia sí misma y hacia sus objetivos de desarrollo. Los seres humanos deben comprender que la vida tiene un propósito y que la naturaleza nos guía para alcanzarlo.
Avanzaremos hacia la comprensión mutua, el logro benévolo y la existencia confortable en la medida de nuestra correspondencia con el programa que nos guía.
La meta que debemos alcanzar está por encima de este mundo, más allá de la vida y la muerte. Eventualmente, alcanzaremos el nivel de la inmortalidad. Este mundo se disolverá gradualmente y entraremos en una dimensión completamente nueva. Por cierto, hoy en día todas las ciencias mundiales confirman este hecho. Estamos atravesando este proceso en este preciso momento.
Todo comienza con Pésaj (Pascua), es decir, cuando nos damos cuenta de que somos capaces de superar nuestro egoísmo y nos encaminamos hacia la unidad y la reciprocidad observando la regla de «amar al prójimo como a nosotros mismos», o al menos siguiendo la regla de «no hacer a los demás lo que no deseamos para nosotros». En otras palabras, cuando nos sentimos hermanos y mantenemos una confianza mutua. Esta festividad nos lleva a comprender que es posible liberarse del ego.
Cuando uno «sale de Egipto» y asciende al siguiente nivel, considera el estado anterior como una maldad absoluta y ve claramente cómo puede usarse. Esto explica por qué se dice que el logro ocurre al pie del Monte Sinaí (derivado de «Siná», odio), cuando todas las propiedades humanas «se encuentran alrededor de la montaña», mientras que nuestras aspiraciones, el punto de vista de Moisés, alcanzan su cima.
El Monte Sinaí representa un egoísmo enorme y es absolutamente esencial hacernos elevar por encima de nuestras cualidades que representan a toda la nación reunida alrededor de la montaña.
El objetivo final del progreso humano es alcanzar la cima de la montaña donde están Moisés y el Creador.
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Utiliza la serpiente como ayuda
Escritos de Rabash, Igrot, Carta 66: Por lo tanto, aunque una persona se ocupe de la Torá y las Mitzvot, si no es por amor al Cielo, es como una persona que no tiene Dios, porque si tuviera un sentimiento de piedad, seguramente lo haría por amor al Cielo. Por lo tanto, una persona debe hacer todo lo posible para encontrar el poder de superar sus atributos con el fin de convertirlos en favor de los demás.
Cuando una persona está en problemas, intenta encontrar una salida. Hay distintos tipos de problemas, tanto corporales como espirituales. De un modo u otro, una persona siente dolor y tristeza.
Sin embargo, si al mismo tiempo comienza a estudiar la Torá e incluso la sabiduría de la Cabalá, corre un gran peligro porque la Torá puede ser la «poción de la vida» o la «poción de la muerte». La serpiente nos revela esta herramienta, que eventualmente destruirá a la persona o le ayudará a escapar de ella y controlarla.
Baal HaSulam dice que es posible tomar a la serpiente por la cabeza o por la cola. Cuando estudiamos, nos encontramos con varios peligros.
La serpiente El encuentro entre el hombre y la serpiente
En primer lugar, podemos conformarnos con estudiar el texto de forma técnica y árida para comprender todos los detalles sobre los mundos espirituales que describen los cabalistas. Esto es muy atractivo porque mientras lees el libro parece que comprendes y sientes estos detalles. Llegas a conocer el material, tienes un «mapa» y una lista de definiciones. Esta falsa sensación de control es el primer peligro. Hay quienes se sienten satisfechos en el propio estudio, incluso sin una comprensión real.
Más tarde, si estudiamos para alcanzar la corrección, hay más peligros en el camino. Puede que quiera adquirir el poder de otorgamiento para adherirse al Creador. Hay otras opciones, pero una dirección equivocada puede desviar a una persona. Si nos desviamos del camino de «Israel, la Torá y el Creador», nos alejaremos más del objetivo a cada paso que demos.
Por lo tanto, el principio de «primero pensar, luego actuar» es muy importante aquí. Siento el mundo entero como parte de mí, y lo conduzco hacia la adhesión con el Creador.
Nuestro mundo no puede ser perfecto si no queremos incluir a toda la humanidad, a toda la realidad, dentro de nosotros. Solo entonces alcanzaremos el verdadero atributo de otorgar con la intención correcta de otorgar, y no de otra manera.
En contraste con los diez discernimientos de la santidad, hay diez discernimientos de la «cáscara», y son muy diferentes. En cada forma de otorgamiento y en cada forma de recepción hay un método especial, una filosofía especial.
Hay todo un mundo oculto en cada atributo de la santidad y en cada atributo de la cáscara opuesto a ella. Este es el origen de todas las religiones y creencias, de todas las confusiones y de todas las justificaciones que una persona encuentra en la vida.
Debemos entender que el amor a los demás debe basarse en el principio de la unidad: Israel, la Torá y el Creador. No hay «otros» separados. Todo es uno; todo forma parte de la fuerza Superior.
Debemos prestar atención a todo, incluida la difusión y la necesidad de llegar a las partes más remotas de la humanidad. Si aplicamos la selección, la vasija general no estará completa, y nos faltará la intención de «con el fin de otorgar».
Otorgamiento Influir mediante el poder del otorgamiento

