Pregunta
Cuando comparte información con alguien, ¿no tiene una noción de sus consumidores para entender mejor lo que quieren?
Respuesta:
En el artículo «Profecía», Baal HaSulam escribe que le pidió al Creador que lo bajara del alto nivel en el que se encontraba para poder escribir algo para las personas y que entendieran lo que es la Cabalá, se acercaran a ella y la utilizaran. Después de todo, la Cabalá es una ciencia puramente práctica que necesita ser implementada dentro de uno mismo. Hasta qué punto tuvo éxito es una cuestión.
Cuando leemos sus obras, poco a poco empezamos a comprender su estilo y su grandeza. Consiguió expresar con gran belleza vastos volúmenes espirituales, propiedades y acciones con un reducido número de palabras.
Pero no creo que estuviera satisfecho consigo mismo. Me parece que le hubiera gustado escribir de tal manera que una persona, después de ojear la página, se quedará boquiabierta, congelada, y se adhiriera al texto como a una imagen que entrará en él y se imprimiera en él, como una imagen externa en una película. Así es como debe imprimirse el material cabalístico.
La luz se refleja en el deseo de una persona. Además, la diferencia entre el deseo y la luz es mínima, de modo que la imagen puede transferirse de la luz directamente al deseo egoísta que se le opone.
No creo que Baal HaSulam haya logrado esto. Muchos leen, pero no entienden nada. Personas que saben hebreo perfectamente, con educación universitaria, vienen a mí y me preguntan: “¿De qué trata esto?”. No pueden conectar las palabras en frases porque es una lógica diferente por completo.
Me recuerdo a mí mismo, no entendía la estructura de la frase en sí: parecía predicado-predicado-predicado, sin sujeto ni verbo. Es decir, es ilógica tanto en ortografía como en vocabulario. Así que también hay que seguir trabajando.
De que se trata esto El método especial de Baal Hasulam
¿Qué quiere un cabalista?
Quiero ver todo lo visible en este mundo y lograr todo lo que se pueda lograr. En el ámbito espiritual, eso no es un problema. Pero encarnar la espiritualidad en este mundo, esa es la verdadera tarea.
No me preocupa cuánto tiempo viva. Quiero ver al mundo aceptar la sabiduría de la Cabalá como método para su existencia continua, un método para ascender de la vida temporal en la Tierra a otra dimensión: la espiritual.
Cuando la gente comience a sentir esto, a aceptar esta teoría y forma de vida, cuando lleguen a ver que deben ascender a la siguiente etapa, que todo este mundo que actualmente percibimos y experimentamos es una especie de construcción que existe para ascender por encima de él, cuando acepten lo que Baal HaSulam y mi maestro, su hijo mayor Rabash, han preparado para ellos, entonces ese será verdaderamente el camino recto hacia la Luz.
Pero hasta entonces, ¿quién sabe cuánto sufrimiento tendrá que soportar la humanidad? De una forma u otra, llegará a esta conclusión, pero nadie sabe si con un dolor mínimo.
Por eso quisiera estar presente en todas las decisiones y ayudar a la humanidad a dar sus primeros pasos hacia la aceptación de la Cabalá como método para su desarrollo final.
El camino hacia la luz La sabiduría de la Cabalá
Desarrollo correcto
Si nos estamos desarrollando correctamente y sentimos que queremos unirnos pero no somos capaces de hacerlo por nosotros mismos, entonces entra en escena un tercer factor: el Creador.
No se trata solo de mí y del grupo; Él debe estar presente. Debe ser mi meta, debe convertirse en el ejecutor de la acción y esto es señal de un desarrollo correcto.
Al desear unirme al grupo, creó un Kli dentro del cual Él debe morar.
Estoy dispuesto a entregarme a ello, pero lo que actualmente me falta es comprender la necesidad de que esto sea por el bien del Creador, para que el Creador more dentro de esta conexión.
La falta de esta comprensión proviene del hecho de que Él está oculto.
Pero pronto, a partir del sufrimiento, de la comprensión de la necesidad, se revelará que Él debe estar aquí. Cuando estos tres factores -yo, el grupo y el Creador se fusionen en uno- sucederá.
Más información sobre ¿Quién es el Creador?

