Una actitud positiva hacia el mundo y lo demás no desaparece, permanece contigo constantemente porque no está en tu egoísmo que muere con tu cuerpo y se descompone; sino en el altruismo, en las buenas cualidades que adquiriste durante tu vida terrenal. Y entonces vuelas con ellas y entras en un espacio diferente, el espacio de las cualidades y fuerzas positivas.
Existimos para acumular esas emociones positivas, pensamientos, deseos, impulsos y aspiraciones, y dejar el mundo con ellos.
Dejo este mundo habiendo transmitido, en la medida de mis posibilidades, una actitud positiva hacia el mundo, las personas, y la vida a mis hijos y nietos, y a todos los que sea posible.