¿Cómo puede Israel lograr la garantía mutua?

Pregunta:

¿Es el pueblo de Israel la parte más pequeña y estrecha que debe corregirse primero?

Respuesta:

Israel, al corregirse, es efectivamente la parte más estrecha de la realidad. Surge una pregunta: ¿por qué es la más estrecha? Después de todo, vemos que los hijos de Israel parecen más basto que todos los demás.

La razón es que, en aras de la corrección, el egoísmo se está revelando actualmente en ellos, mientras que aún no se ha revelado en las naciones del mundo. Pero cuando llegue el momento en que las naciones comiencen su corrección, su egoísmo, Aviut, también se hará cada vez más evidente.

Entonces, ¿cómo alcanza Israel la garantía mutua? Suprimiendo las fuerzas de las naciones del mundo en su interior y despertando su propia parte estrecha, recurre a lo que se llama el «mérito de los antepasados.» Sin embargo, el mérito de los antepasados es algo general. Hay que actuar dentro de la parte estrecha para alcanzar el estado de garantía mutua.

Esta es la preparación interna de las partes estrechas en las almas. Si uno solo las usa correctamente, es decir, las lleva a una corrección llamada garantía, entonces una conexión entre estas partes estrechas formará el primer Kli en el que puede morar la luz Superior. En otras palabras, entonces recibirán la Torá.

Solo así podemos llegar a recibir la Torá. Si alguien cree que ya la tiene, que una vez ya la recibimos, entonces no tengo nada que decirle. ¿Qué recibió? ¿Un libro que está en una estantería de su habitación?

Hablamos de la luz Superior que reside en el alma de una persona y aporta vida espiritual a su existencia.

Más información ¿Qué es recibir la Torá?

En dirección a la garantía mutua

La condición principal para que el alma común sea corregida y apta para recibir la Luz es la garantía mutua entre sus partes.

Debemos alcanzar el mismo estado creado originalmente por el Creador mediante nuestros propios esfuerzos. ¿Cuáles son esos esfuerzos? Son esfuerzos en Arvut.

A medida que ascendemos de abajo hacia arriba a través de los grados de adhesión, lo hacemos, por supuesto, inconscientemente, sin fuerza, sin comprensión, sin acuerdo previo con lo que nos espera. Todo lo que se nos pide es expresar, incluso de la manera más simple e ingenua, el deseo de algo que aún desconocemos por completo.

Simplemente caminamos y a través de la Luz circundante (Or Makif), despertamos en nosotros la fascinación de la santidad del mundo espiritual. Empezamos a sentir que esto es algo deseable y entonces actuamos en dirección a Arvut.

¿Qué significa esto? Significa que nos dirigimos hacia la corrección del Kli (vasija). Es decir, la luz del Creador está presente y nos llena; nuestra tarea es revelarla, el Creador ya está en nosotros. Este estado es inmutable, pero solo podemos descubrirlo mediante una acción llamada Arvut.

Arvut según la magnitud del deseo

Pregunta:

¿Es el Arvut (garantía mutua) lo mismo para los Kelim (vasijas) con Aviut pequeño que para los que lo tienen grande?

Respuesta:

La ley de Arvut no depende del Aviut. Naturalmente, se manifiesta en diferentes formas de acuerdo con el grado de Aviut y la naturaleza del Kli que uno haya adquirido.

¿Cuál es la diferencia entre los grados de Aviut en relación con el Arvut? Por ejemplo, Abraham y su familia cumplieron con la ley del Arvut, porque los Kelim deben estar conectados entre sí, hasta cierto grado, para revelar la luz Superior que los elevará a cierto nivel de vida espiritual.

Pero apenas necesitaban esforzarse porque sus almas eran tan puras que comprendían cómo llegar a la adhesión y, mediante la conexión entre ellas, alcanzar la equivalencia de forma con la Luz.

En la medida en que cada persona se entrega al grupo, merece la semejanza con la Luz. Y todo el grupo alcanza una conexión tan poderosa, en la intención con el fin de otorgar, que la Luz comienza a brillar en su interior.

Sin embargo, cuando el deseo dentro del grupo se hace más grueso, la ley del Arvut debe implementarse en una forma diferente de acuerdo con el aumento del Aviut. Esto crea un problema: se necesita una metodología; se necesitan luces especiales para la corrección de los Kelim. Esto es lo que llamamos la Torá.

Por lo tanto, la razón por la cual se necesita alcanzar el Arvut se vuelve menos obvia; desaparece. El aumento de Aviut oculta al Creador, la Luz se retira, y no se ve en absoluto qué necesidad hay de esto.

El deseo de recibir empieza a exigir todo tipo de cosas para sí mismo, y la persona ya no ve con claridad que el mundo funciona según la Ley del amor al prójimo. La percepción se nubla.

Esto continúa hasta que la gente deja de creer que esta realidad funciona según la Ley del amor a los demás.

Empiezan a relacionarse en función de su propio deseo de recibir, que crece, confunde cada vez más a la persona y la hace descender más y más.

Esto es exactamente lo que nos ocurre a nosotros. Nos encontramos en la inspiración y luego en el descenso. En algún momento nos sentimos capaces de entregarnos y permanecer en ese estado, y de repente empezamos a hacer cálculos más animales, más terrenales.

Nos parece que este es el mundo real, que así es como debemos vivir, que estas son las leyes que debemos seguir. Todo se alinea con el estado actual en el que te encuentras, tanto si tu deseo de recibir ha aumentado como si se ha calmado en tu interior.

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