¿En qué se diferencia el aislamiento espiritual del aislamiento físico?

Pregunta:

¿En qué se diferencia el aislamiento espiritual del aislamiento físico? ¿Qué resultados se pueden lograr con uno y otro?

Respuesta:

Si estoy solo físicamente, cualquier pensamiento puede llegar a mí, en cualquier dirección, completamente ajeno a la verdad y al verdadero propósito. Pero si estoy en grupo, tenemos un objetivo común.

 

Nos incluimos para un trabajo especial en el que cada uno se anula ante el grupo, y entonces, en lugar de individuos separados, nos convertimos en un nuevo organismo unificado, una nueva personalidad llamada “el grupo”.

 

Esto nos asemeja a la naturaleza del desierto o del cielo, pues nos convertimos en ceros y nos unimos para alcanzar la meta de la vida, pero, en esencia, no poseemos nada propio. En este estado, preparamos un deseo propio, no de una persona, sino de la decena. Cada uno se relaciona con los demás como si se considerara un cero.

Pregunta:

¿Por qué es importante que sea el deseo de la decena y no de una sola persona?

Respuesta:

Una sola persona no puede ser un cero, ¿En relación con quién se consideraría así? Si me aislo, permaneceré conmigo mismo. Aislarse significa escapar de uno mismo, más allá de los propios límites. ¿Cómo puede una persona hacer eso sola?

 

Es como si me abandonara a mí mismo y me uniera a los demás. Esta es mi única oportunidad de abandonar mi egoísmo y percibir algo fuera de mí. Cuando diez personas juntas hacen tales esfuerzos, se convierten en un vehículo espiritual, un deseo compartido capaz de percibir la esencia del desierto o la esencia del cielo.

 

Salen de sí mismos, anulan su egoísmo y se unen. El centro de su unidad se convierte en una nueva entidad, una cualidad de otorgamiento capaz de percibir la esencia de la vida. Este era el propósito del aislamiento: encontrar el sentido de la vida.

 

Pero si una persona se aísla en soledad, no descubrirá el sentido de la vida; como mucho, escribirá algún libro y reflexionará sobre algo material. No habrá logros espirituales porque no ha salido de sí misma.

 

Sacarnos mutuamente de la oscuridad

 

Pregunta:

Si experimenté un descenso debido a alguna causa corporal y pude utilizar ese descenso para un ascenso espiritual, pero el problema corporal no desapareció, ¿cómo debo relacionarme con él?

Respuesta:

No debes preocuparte por eso; más bien, preocúpate por cómo avanzar en tu camino espiritual.

Pregunta:

¿Cómo podemos ayudar a un amigo que está en descenso y para quien la corporalidad es más importante que la espiritualidad?



Respuesta:

Lo estudiamos todo el tiempo. Incluso puedes leer nada más que los materiales de nuestro congreso.

 

La mayoría de las lecciones tratan de cómo unirnos y, de este modo, sacarnos unos a otros de la oscuridad y llevarnos a la luz. Eso es todo.

 

Inclinar la balanza hacia el bien

 

Pregunta:

¿Influimos, en nuestra situación actual, en el equilibrio de la balanza hacia el bien?

Respuesta:

En cada momento de nuestra existencia, solo nos damos cuenta de una cosa: la garantía mutua (Arvut). Lo queramos o no, nosotros y el mundo entero avanzamos hacia la comprensión de su importancia, ya sea a través del sufrimiento o por el camino de la Torá.

 

No hay nada más hacia lo que se dirija la humanidad que la garantía mutua. Debemos comprender que es una necesidad, que la unidad mutua nos lleva de «Ama a tu prójimo» a «Ama al Señor tu Dios». Este es el proceso por el que deben pasar todas las almas.

 

Por lo tanto, todo lo que les sucede a todas las almas y a cada individuo en cada segundo de sus vidas es, en esencia, un movimiento hacia el cumplimiento de esta ley.

 

No importa lo confundidos que nos sintamos nosotros y toda la humanidad, sin saber dónde estamos, qué estamos haciendo y en qué estamos ocupados, todo es solo una aclaración para que finalmente lleguemos a la conclusión definitiva: depende de cada persona hacia qué lado se incline la balanza.

 

En otras palabras, todo depende del grado de responsabilidad que cada individuo asuma para cumplir con la ley de garantía mutua.

 

E incluso ahora, cuando aún no has sido corregido, en la medida en que te estás acercando de alguna forma a la comprensión de esta ley que estamos obligados a cumplir, influyes en todo el mundo a través de tu inclusión en todas las almas. De esta manera, la ley se revela más en ellos y ayuda a los demás a alcanzar su cumplimiento.

 

Sin embargo, hay personas que, debido al estado de su punto en el corazón, son incapaces de luchar por la adhesión al Creador y no pueden cumplir la ley de la garantía mutua por sí mismas. Pero como todas las demás almas están incluidas en ellas, recibirán cierta iluminación y, como resultado, cumplirán esta ley.

 

Dirán: «Si todos los demás lo hacen, entonces, por supuesto, nosotros también debemos hacerlo». Pero internamente no lo sentirán así, porque la penetración de otras almas en ellos es realmente mínima.

 

Devuelta a la unidad     Arvut: La ley del alma general

 

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