Trabajo en Lo Lishmá

Pregunta:

¿El diálogo entre una persona y su deseo de recibir se produce cuando está en Lo Lishmá, o en Lishmá?

Respuesta:

Una persona aún no está en Lishmá. El diálogo entre él y su deseo de recibir ocurre antes de eso. Es el grado que le permite elevarse a Lishmá.

Pregunta:

¿Entonces debo recibir esta fuerza del Creador para poder ascender? ¿Dado que la fuerza de la fe en los sabios proviene solo del Creador?

Respuesta:

Si, por supuesto.

Más información sobre la   Manifestación de la fuerza Superior

Pregunta:

En ese caso, ¿Debo dirigirme en plegaria al Creador para tener esa fuerza que me permita elevarme y realizar un acto de otorgamiento?

Respuesta:

Eso depende de la persona, de cómo se posiciona en relación al Creador, deseando estar en adhesión con Él en todos los estados: en descensos, ascensos. Ayer, hoy, mañana, él quiere simplemente estar conectado con el Creador.

 

Si se esfuerza hacia este estado, entonces comienza a ver cómo puede estar conectado con el Creador.

La creatividad en el grado del Creador

 

Comentario:

Usted dice que cuando una persona está en ocultación, es el período máximo y mejor en el desarrollo del alma.

Mi respuesta:

El mayor placer proviene de la yuxtaposición de opuestos, de resolver un problema. En otras palabras, cuando vemos ciertos fenómenos, cualidades o partes que no encajan y de repente encuentran una solución, surge el placer del Creador, el placer de quien crea. Por eso este es el mayor placer: el placer de la creatividad.

 

Ese placer no solo reside en ti, en él, te vuelves equivalente al Creador. ¡Creas! ¡Construyes! No solo dibujas en un trozo de tela lo que te viene a la mente, ni cosas que has visto o imaginado en tu mente frenética, pintas dentro de ti. Esto es creación, creación de la nada.

 

No es como Isaac Levitan, quien observaba abedules y los pintaba. No le resto importancia a su talento. La creación interior es mil millones de veces mayor.

 

Cuando te enfrentas a estos opuestos y te atormenta cómo conectarlos, pues deben brindarte la armonía más alta, el siguiente nivel donde puedan conectarse, entonces te elevan. Son los dos cimientos de la escalera espiritual.

 

Creas los peldaños que ascienden en ti mismo al conectarlos con esos cimientos. Es cuando comprendes que estás creando, que estás en revelación, en el acto de crear algo nuevo, y no solo copiar abedules.

Pregunta:

Incluso una persona sin ninguna inclinación creativa, ¿crea también su propia percepción? ¿Cómo la crea? Digamos que una persona está aserrando madera, simplemente está aserrando.

Respuesta:

No existe tal cosa como «alguien que no crea nada», porque cada uno tiene su propia alma; ¡la está construyendo! ¡Está esculpiendo un ser humano a partir de sí mismo! No colocó un discóbolo, una figura lanzando un disco, frente a sí para crear una semejanza. Hizo una semejanza perfecta y se le considera un maestro. ¡El horror que admiramos!

 

¡Hay que construir algo nuevo! Al crear de la nada, la persona se asemeja al Creador.

 

«Crear de la nada» no significa que vea una imagen terminada frente a sí; la crea él mismo. ¡Aparece en el mundo por primera vez! ¡Nunca antes había existido!

Pregunta:

¿Está hablando de alguien que está en proceso de avance espiritual?

Respuesta:

Por supuesto.

Pregunta:

¿Y cada persona construye su propia nueva realidad?

Respuesta:

¡Por supuesto! Nunca antes había existido.

Pregunta:

Pero ¿cómo se dice que todo ello ya existe en armonía y está preprogramado?

Respuesta:

La cuestión es que, al construir esta realidad, debes crear en tu interior una disposición para el resultado final. Y cuando nace, sientes: «¡Sí, esto es justo lo que quería!».

¿Te imaginas qué placer es cuando, a través de los dolores del parto, esto nace de dentro de ti y ves en lo que nace lo que anhelabas, lo que nunca pudiste expresar ni imaginar?

Pregunta:

¿Pero tenía que nacer así?

Respuesta:

Existe en el siguiente nivel, pero no lo sabes. Para ti, es nuevo. Y en relación con el Creador también es nuevo porque nadie lo ha comprendido aún en la materia, es decir, en los deseos.

 

Comentario:

Esto suena como una mente que aprende por sí misma.

Mi respuesta:

¡Por supuesto! Toda la Cabalá es un proceso de autoconocimiento, nada más que autoconocimiento. Y, de hecho, toda nuestra existencia no es más que un proceso de autoconocimiento.

Muy interesante  Armonía de corazón y mente

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