Pregunta
Usted dijo que debemos tratar de aferrarnos a la Luz de Néfesh y no caer de ella. ¿Cómo podemos crear esta Luz entre nosotros en la decena para poder sostenerla y luego pasar al siguiente nivel?
Respuesta:
Todavía no sabemos cómo hacer esto, pero nos esforzaremos hacia arriba, hacia la sensación del gobierno del Creador sobre nosotros (esto se llama Néfesh). Cuando cada uno sienta dentro de sí este nivel de conexión con el Creador en el nivel de Néfesh, entonces podremos empezar a elevarnos al nivel de Rúaj, luego a Neshamá, y después, quizás a Jayá y Yejidá.
Depende de cuánto quiera una persona estar cerca de sus amigos y, a través de ellos, cerca del Creador que los llena.
Conexión con el Creador en el nivel de Néfesh es Radar de otorgamiento
Sin la sociedad, no podemos llegar al Creador
Si las acciones de una persona se dirigen hacia la conexión con los amigos, muy rápidamente descubre la necesidad de una conexión directa con el Creador que debe ayudar con esa conexión. Cada acción debe conducir a la corrección del rompimiento, la unidad entre nosotros, y entonces la necesidad de la acción del Creador; la cualidad de otorgamiento y amor, se manifiesta en ella.
Entonces se revelan los tres componentes de nuestro estado: la Torá, Israel y el Creador.
La Torá es la fuerza que crea el deseo (el mundo fue creado por la Torá), la fuerza que corrige la intención del deseo (la Luz que reforma) y la fuerza que colma el deseo (el placer y la sabiduría, el propósito de la creación).
«Ama a tu prójimo como a ti mismo» es la regla general de la Torá. «Israel» (que aspira al Creador, el alma) es el Kli común (la conexión de las almas, Shejiná). La Torá es la luz, la fuerza que reforma. El Creador es la fuente interior de esa fuerza.
Juntos, creamos la condición para la unidad y la garantía mutua, preparamos un lugar para la revelación del Creador. Hasta «Los hijos de Israel clamaron desde el trabajo», cuando realmente necesitamos Su ayuda.
En casi todas las descripciones de la Torá, vemos una comparación entre la sociedad y el Creador. Sin la sociedad, no podemos llegar al Creador; por lo tanto, el grupo es el medio. Es la Shejiná, el Kneset de Israel, la reunión de almas que piden no quedarse en el polvo (egoísmo). Todos los escritos hablan de esto.
Una persona olvida la necesidad de conexión con el Creador porque va en contra de su naturaleza, pero esta conexión aparecerá dentro de nuestra naturaleza si nos unimos en un grupo. Si no estoy conectado con el grupo, no estoy dirigido y no encontraré la dirección hacia el Creador.
De acuerdo con el Creador
En ese momento, la persona debe prestar atención y creer que el Creador lo escucha y guía por el camino que conduce al palacio del Rey (Rabash, Artículo No. 6, “Cuándo uno debe usar el orgullo en el trabajo”).
Una persona debe verificar constantemente en todas sus sensaciones y pensamientos, en su corazón y mente, si está de acuerdo con el hecho de que el Creador lo está guiando hacia sí mismo.
¿Estoy de acuerdo con lo que el Creador hace conmigo? Me derriba, me levanta, me lanza en todas direcciones. Un momento lloro, al siguiente río; a veces me regocijo, a veces me aflijo. ¿Entiendo que debo pasar por estos estados, lo más importante es permanecer conectado, en adhesión con el Creador, que no hay nada más aparte de Él?
De ahí que deba alegrarse de que el Creador lo proteja y le de los descensos. Es decir, una persona debe creer que el Creador le da los ascensos y descensos…
La persona debe creer que el Creador le da los descensos porque quiere acercarla. Por lo tanto, todo lo que pueda hacer, debe hacerlo como si estuviera en un estado de ascenso.
En principio no hay descensos. Lo que ocurre es la revelación del siguiente grado no corregido, seguida de su corrección. Estos grados nos son revelados; se formaron incluso antes que nosotros como resultado de la destrucción de Adam HaRishon. Los corregimos continuamente mediante nuestra actitud.
¡No se nos exige nada! No necesitamos hacer nada más que estar de acuerdo con el Creador, justificarlo.
La palabra hebrea justificar es «LeHatzdik», quien justifica al Creador se llama Tzadik, justo. Ese es todo nuestro trabajo, pero para ello, necesitamos un entorno; sin él, no podremos justificar ni un solo acto del Creador, ni emocional ni mentalmente.
Por lo tanto, cuando se supera un poco durante el descenso, se le llama «despertar desde abajo». Cree que cada acto que realiza es la voluntad del Creador y por ello es recompensado con un mayor acercamiento, es decir, que la persona comienza a sentir que el Creador la ha acercado.
El Creador ayuda a las almas Conectado por un hilo a la bondad del Creador

