Lo que propongo es desarrollar al niño en el flujo natural de sus actividades; en ese caso inventará cualquier cosa, no helicópteros ni aviones, naves espaciales basadas en principios completamente diferentes, los que creemos que es probable que tengan quienes nos visitan a veces, etc.
Es decir, la liberación dará libertad a las ideas, pues aún desconocemos el potencial que reside en un niño. Mundos enteros residen en su interior.