Sugerencias prácticas sobre el desarrollo de la curiosidad de los niños – punto de vista espiritual

Cabalá en la Educación 

La Cabalá llega al rescate de la crisis actual de la educación y la crianza de los hijos  

Sugerencias prácticas para la educación y la resolución de conflictos entre padres e hijos. 

“La educación no crea nada nuevo, sino más bien, revela lo que ya está oculto dentro de la persona”. (Rav Kook, Ensayos del Raiah, pág. 100) 

Uno puede encontrar valiosos consejos en las guías sobre la crianza de los hijos. Un buen consejo, muy a menudo nos puede ahorrar meses o incluso años, de indecisión y de frustración; y ayudar a las familias a librar situaciones sin salida. No obstante, frecuentemente encontramos preguntas o situaciones que nos pueden tomar por sorpresa y nos hacen cuestionarnos sobre si somos capaces de responder apropiadamente. En tales situaciones, nuestra respuesta típicamente se suma a una sonrisa dudosa o a un tarareo disimulado que disfrazan nuestra falta de conocimiento y de gran indecisión sobre lo qué realmente es más adecuado hacer.  

Estando conscientes del desarrollo de la curiosidad de los niños y del estrés de muchos padres, decidimos recoger unas cuantas sugerencias prácticas sobre cada tema, basados en la auténtica sabiduría de la Cabalá, que se relaciona a temas del alma, la educación y a los grandes cuestionamientos de los pequeños. ¡Que lo disfruten!

Una respuesta a cada pregunta

Ser padres, nunca será una tarea fácil. Además de las incontables horas de falta de sueño y de preocupación por el apoyo y bienestar de los niños, nos encontramos con la tarea más difícil y verdaderamente desafiante de todos – dar respuestas a cada pregunta que de ellos surge. Seguramente muchos de ustedes están familiarizados con el escenario en el que el dulce niño abre un par de ojos, grandes y curiosos, que inocentemente observan directo y misericordiosamente apuntan con preguntas relacionadas al sentido de la vida y su propósito. En esos casos, realmente no importa si eres un fan del Dr. Spock o un ferviente lector de Tracy Hogg (autor del popular best seller, “Encantador de bebés”). La mayoría probablemente se quedarán sin respuestas, ya que las respuestas a estas preguntas no se encuentran en los libros. 

Precisamente por eso, hemos elegido dedicar el primer consejo de esta sección, a la pregunta de cómo responder a esas preguntas tan ampliamente hechas por los niños que criamos en casa. ¿Tendríamos que decirles qué pensamos, aún si la respuesta no es tan “fácil de asimilar” o, deberíamos evadir una respuesta que pueda confundir o dejarlos que lidien con la pregunta hasta que lleguen a cierta edad?

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Siempre hay que hablarles con la verdad, pero siempre de forma delicada. 

“Ser directo con el niño, directo al punto, de lo contrario no ganarás su confianza, ya que el niño es sensible a cualquier falsedad, por más blanca que pueda ser”.  (Yanush Korchak).

Por sobre todo, darse cuenta que los niños son sensibles por naturaleza. Si detectan que se les está ocultando algo, eso puede romper todo el sistema de confianza y respeto mutuo con sus padres. Por lo tanto, si se tiene información importante o una mirada profunda con respecto a la vida, no hay que ocultarla a los hijos. Ellos están sedientos de ese conocimiento. 

Siempre es preferible no ocultar la verdad a los niños. Sin embargo, no hay necesidad de cargarlos con temas con los que ellos aún no están emocionalmente preparados para manejar. Hablarles de forma práctica, si la verdad no es sencilla, intentar simplificar y adaptar al mundo de metáforas del niño, de forma delicada y no amenazante, para no presionarlo.  Hay que recordar que cada historia que se cuenta a los hijos, toma vida y se vuelve real. Es obligación de los padres, ser sensibles al desarrollo mental y emocional de sus hijos. Solo de acuerdo a su madurez emocional, serán capaces de revelar un nivel adicional de la sabiduría de vida que han acumulado con los años. 

Por consiguiente, a veces es mejor esperar a que llegue del niño la demanda por conocimiento adicional, así él siente que no está siendo “empujado” a algo que ni siquiera ha pedido. La expresión de disposición en el niño, es señal de que ya está listo para absorber una respuesta más profunda. Hay que escuchar y seguir de cerca su reacción a las cosas que se le dicen. Así se puede tener certeza de que no  le está molestando mucho y se está confundiendo. 

Si se desconoce la verdadera respuesta a los cuestionamientos, no hay que temer admitirlo, más no hay que evadir la responsabilidad para con ellos, de buscar la respuesta junto con los niños. Como Albert Einstein alguna vez dijo, “Lo que importa, es no dejar de hacer preguntas”. 

La gran rebelión y el pequeño también ….

Como padres, tendemos a dar muchos consejos a nuestros hijos, pero muchas veces, ellos escuchan cuidadosamente y luego proceden a hacer totalmente lo opuesto. Por alguna razón, en muchos casos, un individuo siente la necesidad de hacer exactamente lo opuesto de lo que se le explicó y de descubrir soluciones mejores y más cómodas que aquellas que intentaron sus padres  – vivir su propia vida. Aún cuando no siempre se tiene éxito, nadie parece escapar de ese deseo.  

Casi todos se rebelan contra sus padres en algún punto. Aún, al ver crecer a nuestros hijos pequeños, una de las cosas que más tememos la mayoría, es que ellos hagan lo mismo.  

¿De dónde viene ese deseo de rebelión contra todo el legado de la generación previa? ¿Cómo lo podemos afrontar más eficientemente, sin imponer nuestra opinión y sin obstaculizar el desarrollo del niño? 

Aconsejar por medio de la honestidad y la amistad

La Cabalá explica que cuando a un individuo se le pide cambiar, naturalmente se resiste, porque el deseo de cambiar no proviene de él y no siente beneficio alguno con eso. La verdad es que en la mayoría de los casos, tiene razón. ¿Por qué? Porque la mayoría de los consejos que recibimos de nuestros padres, resultan del pensamiento de patrones que absorbieron en su infancia y se adaptan a ellos – no a nosotros. Así, inconscientemente, su consejo básicamente les funciona a ellos – no a nosotros. Por eso, no lo aceptamos. 

Así, es importante darnos cuenta que inconscientemente, cada padre espera secretamente que su hijo siga sus pasos. Por consiguiente, le inculca sus propios conceptos y valores. 

Con el fin de crear una comunicación eficiente y sana con un hijo, necesitamos entender que cada nueva generación tiene nuevos y distintos valores a los nuestros, esos que no encajan con nuestras expectativas. Si ignoramos este conflicto – entre los deseos de los padres y los del nuevo nivel de desarrollo del niño  – terminará inevitablemente en una rebelión. 

A través de la observación de la naturaleza del hombre, los cabalistas concluyen que la única oportunidad de que un niño escuche a un padre, es si siente que obtendrá algún beneficio de tomar el consejo. Por lo tanto, es de sabios dar consejo o una explicación que brinde al niño la sensación de que al aceptarlo, personalmente obtendrá algo que no está necesariamente conectado con el padre. Eso requiere que el padre sea honesto consigo mismo y que examine la esencia de su consejo – tiene que estarse preguntando contínuamente, “¿A quién realmente le es útil este consejo?” 

Es vital que el consejo no aparezca en la forma de “qué hacer” o,  “qué no hacer”, sino que provoque que el niño entienda por sí mismo, dentro de sí mismo, lo que necesita hacer. Así, no sentirá que se le está imponiendo cierta forma en su vida, sino que sentirá que la idea de cambio se desarrolló independientemente dentro de él.

Otro punto interesante que los cabalistas nos plantean, es que en lo profundo de su corazón, cada niño anhela un verdadero amigo. Uno de sus grandes anhelos, es encontrar amigos de verdad, aún en sus hermanos y en sus padres.  En el fondo de su corazón, un niño está dispuesto a esa relación con sus padres. Por lo tanto, con el propósito de crear un diálogo verdadero con los niños, los padres tienen que aprender a ser un amigo y un hermano mayor. Debe tratar de crear confianza mutua, la cual no se basa en el honor ni el control, sino en una verdadera amistad y la colaboración para el logro de cualquier objetivo común, uno que se sustente en el amor incondicional. 

¡Buena suerte!

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