Debemos revelar el secreto de la vida. Este secreto está relacionado con el amor, porque sin él, no hay continuidad.
Si no existiera atracción entre el positivo y el negativo en el nivel inanimado, si no hubiera unión y separación entre las moléculas en el nivel vegetativo, si no existieran tales cálculos entre los seres vivos, cuando uno odia o ama a otro dependiendo del nivel de desarrollo, si no existiera el sentimiento del amor de una madre por su hijo en el nivel animado y humano, entonces, sin esto, la naturaleza no se desarrollaría, ni siquiera existiría la célula más simple.
Todo existe según el amor y el odio, según la fuerza de atracción y repulsión. Estas dos fuerzas deben estar equilibradas.
Por lo tanto, no es casualidad que en la sabiduría de la Cabalá esté escrito: “El amor cubrirá todos los crímenes”. Estas dos fuerzas fundamentales, ubicadas en el centro de la creación, deben equilibrarse entre sí, y entonces habrá un desarrollo adecuado y gradual entre ellas hasta tal punto que tanto el amor como el odio se desarrollarán hasta alcanzar proporciones infinitas. Y de esta manera alcanzaremos el mundo de la infinidad, el mundo de la verdad, que es la meta de nuestro desarrollo.
Por lo tanto, aún tenemos que revelar cómo llegar a la clarificación de lo que realmente es el amor, ya que es la fuente de la vida.