Tenemos que aspirar a existir constantemente en un estado en el que sintamos al Creador tanto dentro de mí como fuera.
La sensación del Creador que llena el mundo entero, incluyéndome a mí, es el estado más perfecto. Todos los demás estados son dados por el Creador para que tengamos una mayor aspiración a sentirlo tanto dentro de nosotros como fuera.
«No hay nadie fuera de Él» significa precisamente tal sensación del Creador donde fuera de Él, en efecto, no hay nadie. Entonces, ¿Quién soy yo? Yo soy el que afirma el hecho: «¡Sí, ciertamente, siento que no hay nadie aparte de Él!».
Este es el único punto que permanece. Es el centro de nuestra alma. Todo lo demás es el Creador.