Para dominar el mundo Superior, se nos ha dado el egoísmo, y transformándolo podríamos adaptarnos al mundo Superior.
Básicamente, el egoísmo es un estado artificial, para que transformándolo comprendamos la estructura del mundo espiritual. El egoísmo no es un fin en sí mismo; en general, no tenemos que corregirlo. Es un medio de corrección, una ayuda para adaptarse al mundo Superior.
Con razón, el Creador dijo «Yo creé el egoísmo». Lo creó para el hombre para que corrigiéndolo gradualmente cada vez entendiera y revelara más y más el mundo espiritual.