¿Qué significa que la corrección debe ser en forma de asombro, Kelim de otorgamiento? El hecho es que si obtenemos placer en el deseo de recibir, este cancela instantáneamente el deseo.
Por ejemplo, cuando tenemos hambre y comenzamos a comer. Pero gradualmente, a medida que nos saciamos, el placer se desvanece, e incluso con cosas más deliciosas, ya no sentimos el mismo placer que con el primer bocado.
Todo esto se debe a que al llenar el deseo de recibir, cancela la carencia (Jisarón) en la misma medida. Tan pronto como el Kli alcanza la saturación, deja de sentir que está lleno.
Sentimos lo mismo cuando, perseguimos una compra o luchamos por algo, soñamos con ello durante uno o dos años, lo conseguimos y, al cabo de una o dos semanas, se convierte en algo ordinario. El placer llenó el Kli; y el Jisarón, el hambre, desapareció. Para que el placer no sea accidental, temporal, fugaz, sino eterno, debe crecer con la satisfacción y no disminuir ni desaparecer por completo.
Por el contrario, cuanto mayor sea el llenado, mayor será el disfrute, y literalmente podrán ayudarse mutuamente al aumentarse el uno al otro. ¿Cómo podemos hacerlo? Si la intención, que se añade al deseo de recibir, se convierte en otorgar, el Kli recibirá un estado por encima del tiempo, lugar, y espacio.
¿Qué significa esto? Incluso si en lugar, mi Jisarón, «estómago», está lleno, pero mi intención al llenarlo es otorgar, entonces tendré aún más apetito por otorgar. Por encima del tiempo significa que cuanto más me llene, mi Jisarón, el apetito, o hambre, no disminuirá, sino que solo crecerá a medida que sea capaz de otorgar más.
Por lo tanto, además del deseo de recibir, debemos añadir el concepto de intención, ya que las intenciones hacen que el deseo de recibir sea algo eterno, algo que no se cancela ante la Luz que lo llena, sino que, por el contrario, lo convierte en una apariencia de Luz. Esta es la enseñanza de la ciencia de la Cabalá, que enseña cómo recibir con el fin de otorgar.