No sentimos nada. Entonces empezamos a sentir que estamos completamente confundidos. Hay un periodo en el que una persona simplemente no sabe el porqué, el cómo ni el para qué. Luego, poco a poco, empieza a surgir en nosotros esta meta, la razón por la que todo está dispuesto de esta manera. Partiendo de esta meta, es como si rebobinamos nuestra vida hasta nuestro nacimiento y empezáramos a comprender cómo sucedió todo.