¿Cómo es posible que el deseo de recibir empiece de repente a valorar lo que es opuesto a ella? El deseo de recibir quiere disfrutar. Si, gracias al otorgamiento de la luz Superior, comprende que se puede disfrutar más otorgando que recibiendo, empieza a percibirlo.
Aquí no hay ningún truco, ni ningún fenómeno sobrenatural. Solo que nos parece sobrenatural. De hecho, no es así, ya que el deseo de recibir en esta etapa consiste en prepararse para actuar según lo que se denomina «Lo Lishmá» (No en su nombre): deseo lo espiritual porque me proporciona placer.
Sin embargo, al hacerlo, atrae la Luz circundante. Esta Luz circundante ejerce gradualmente su otorgamiento sobre el deseo de recibir a través de su propia naturaleza, que proviene del otorgante. En consecuencia, la persona comienza a valorar al otorgante como un grado Superior y más elevado.