Momento de la revelación de la verdad en el trabajo espiritual con la Cabalá

¿Cuál es el mejor momento durante el proceso del trabajo espiritual para esforzarse y avanzar? Cualquier momento. ¡No hay momento que no sea propicio para esto! En cada estado, una persona tiene la oportunidad de dar un paso hacia el propósito de la creación, hacia la unión con el Creador, hacia la eternidad, la perfección y la realización: hacia la entrega. Pero en cada estado, esto puede hacerse de una forma diferente.

 

Hay estados en los que una persona no puede hacer más que elevar una oración, y la oración misma incluye tanto gratitud como una petición. Hay otros momentos en los que una persona solo puede agradecer al Creador. La gratitud, lo mismo que la petición, surgen de una carencia (Jisarón), un deseo insatisfecho; de lo contrario, ¿a quién, por qué y acerca de qué estaríamos agradecidos?

 

Y es que resulta imposible dirigirse al Creador sin que estén presentes dos aspectos en esa súplica: uno negativo y uno positivo. De lo contrario, ¡no hay súplica alguna! Aprendemos que la ventaja de la Luz se revela desde la oscuridad, y que cualquier concepto solo puede discernirse en comparación con su opuesto.  Las letras negras se distinguen sobre un fondo blanco, sobre un fondo de luz. Así, cada discernimiento o gradación de la sensación (Havjaná) que una persona siente, ve o expresa consta siempre de dos opuestos.

 

Por lo tanto, en nuestra vida, mientras recorremos el camino, aunque nos sobresaltemos cada vez que pasamos de un estado a otro como si fuéramos lanzados por una honda, debemos recordar que dentro de la creación siempre existen tanto la naturaleza del ser creado como la naturaleza del Creador.

 

Así, desde cualquier estado puedo mirar a través de los ojos del ser creado o a través de los ojos del Creador. Entonces resulta que, con respecto a cada fenómeno, aparentemente soy capaz de tomar diferentes decisiones. Puedo trascender la razón y decidir que nada más me importa, o puedo decirme a mí mismo que soy incapaz de moverme de donde estoy. Puedo justificar cada estado, o, por el contrario, puedo rechazarlo por completo.

 

¿Dónde está, entonces, la verdad? La verdad está al final. Antes de llegar al final de la corrección (Gmar Tikún), donde todos los opuestos se unen, no existe la verdad absoluta. Solo existe el camino y los estados que lo componen. Por lo tanto, jamás podemos juzgar nada con absoluta certeza; hacerlo sería ingenuo.

 

Debemos ser siempre conscientes de que somos la parte sensible de la realidad y de que todo lo que nos sucede es necesario para que podamos adquirir sabiduría, sentir con mayor profundidad, obtener experiencia, reunir Reshimot (registros espirituales) y seguir adelante con ellos en este proceso de desarrollo.

Etapas de la revelación de la sabiduría de la Cabalá

La profundidad del logro espiritual viene determinada por la profundidad del deseo corregido. Con cada nueva generación, descienden a este mundo almas cada vez más toscas (más egoístas).

 

Por este motivo, los cabalistas que vivieron antes del ARI (siglo XVI) tenían un ego reducido y no podían revelar los elementos de la creación con todo detalle: conceptos tales como la pantalla (Masaj), la primera y segunda restricción (Tzimtzum Alef y Tzimtzum Bet, respectivamente) y la Luz reflejada (Or Jozer). Trabajaban con estas fuerzas espirituales, aunque aún no tenían del todo claro cuál era su origen ni cómo actuaban. Por consiguiente, no podían describirlas con total precisión.

 

Para entenderlo mejor, es como ver un cuadro e incluso ser capaz de pintarlo sin saber cómo se descomponen los colores en un espectro, qué longitud de onda tiene cada color, cómo nos afectan esas longitudes de onda y cómo se perciben como sensaciones.

 

Sin un deseo lo suficientemente profundo, es imposible llegar a las causas subyacentes y explicar cómo se relaciona la Luz con el deseo.

Cabalá del Ramak vs. Cabalá del ARI: De la Luz directa a la Luz reflejada

El ARI fue el primero en revelar la distinción y la conexión entre la Luz directa y la Luz reflejada, gracias a la singularidad de su alma en toda su profundidad. Además, estaba comenzando la era del Mesías y empezaron a manifestarse en el mundo las almas que necesitaban corrección. Por lo tanto, se dice que todos los cabalistas anteriores al ARI explicaban la Cabalá principalmente desde la perspectiva de la Luz directa (la Cabalá del Ramak), mientras que el ARI explicaba la Cabalá desde la perspectiva de la Luz reflejada (la Cabalá del ARI).

 

Posteriormente, Baal HaSulam continuó con el método del ARI y lo adaptó a nuestra generación.

 

La práctica de las tres líneas: Cómo elegir y elevar la línea derecha

En el trabajo espiritual con la Cabalá, una persona debe elegir constantemente la línea derecha  para orientarse siempre hacia la derecha. Según muchas leyes judías, estamos obligados a dar preferencia a la derecha sobre la izquierda: al ponernos los zapatos, la ropa, etc. Todo ello son indicios de espiritualidad. Pero, ¿cómo podemos elegir la línea derecha en lugar de la izquierda en nuestras acciones?

 

Una persona debe realizar aquellas acciones que la lleven a elegir la derecha. Ella nunca realiza la acción en sí misma, pues es el resultado de una combinación de fuerzas que descienden desde Arriba. Por lo tanto, hay que intentar asegurarse de que, bajo la influencia de estas fuerzas, se conecte cada vez más con la línea derecha.

 

Rabash ofrece varios consejos sobre cómo lograrlo: estudia más y, mientras estudias, pide que esto suceda; pasa tiempo con los amigos y escucha sus consejos sobre qué es la línea derecha y qué es la línea izquierda; intenta aclarar por ti mismo qué es esto y exalta la línea derecha dentro de ti.

 

Así que empieza a pensar en ello e intenta aclarar este concepto. Esto es precisamente lo que estudiamos: cómo tomar la decisión correcta. Muchas cosas funcionan según el mismo principio: elegir una meta, seleccionar los medios para alcanzarlo, realizar un análisis preciso de la situación y, a continuación, intentar relacionar todos estos elementos entre sí. Por ejemplo, cuando en el grupo queremos reunirnos y decidir cómo publicar libros en hebreo, concretamente en qué formato. Todavía no conocemos los detalles: cómo debería ser la portada, qué ilustración debería tener y todo lo demás. Debo aclarar cuál es el problema, de qué manera puedo resolverlo y qué preguntas debo responder; en otras palabras, cómo llego a la certeza de que un formato concreto es el mejor posible.

 

De esta forma sencilla, sin filosofar innecesariamente, elegimos solo lo esencial. No creemos que esto tenga que ver con nuestro trabajo espiritual, pero, de hecho, sí que lo tiene, y está muy estrechamente relacionado con él. Si sabemos cómo presentar correctamente nuestro trabajo en el grupo —y, de hecho, todo lo que hacemos en la vida—, nunca cometeremos ningún error.

 

Este es el proceso de clarificación y toma de decisiones. No sabemos en qué basarnos para tomar decisiones ni cómo tomarlas, pero la decisión es el resultado de nuestro proceso de trabajo, y será correcta si el proceso en sí mismo es correcto, concordando perfectamente con nuestras leyes espirituales.

¿Buscas respuestas?    Cumplir con las leyes espirituales

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *