Revelación y percepción: ¿Cómo conocemos la imagen del Creador?
Nunca hablamos de cómo son las cosas desde la perspectiva del Creador, de lo que Él siente o de lo que Él es. Hablamos de lo que el ser creado siente proveniente de Él, o de cómo el ser creado imagina el estado del Creador, pero no de su estado fuera del ser creado. A veces pensamos toda clase de cosas sobre un amigo que no reflejan realmente quién es él. Especulamos sobre sus pensamientos, sentimientos y problemas, y cuando nos acercamos un poco más a él, descubrimos que nada de eso era cierto. Todo era simplemente una imagen que habíamos trazado en nuestra imaginación.
Existe la cuestión de conocer algo desde nuestro interior —imaginando que algo es de una manera u otra y existe la imagen verdadera. Nunca vemos ni conocemos la imagen verdadera del Creador. Solo podemos conocer al Creador a través de nosotros mismos: lo que pensamos sobre el Creador, cómo lo entendemos, etcétera. La imagen más veraz que somos capaces de alcanzar, sin que nuestras vasijas distorsionen lo que el Creador desea que sintamos de Él, es el estado de corrección final. El Anfitrión desea servir una comida de cinco platos, cada uno perfecto en todos los aspectos. Nosotros la recibimos y, a través de ella, sentimos la actitud del Anfitrión hacia nosotros. Más allá de eso, está fuera de nuestras posibilidades. Esta comprensión es fundamental para profundizar en la percepción de la realidad según la Cabalá.
Desde nuestro interior «Adquiere» las cualidades del Creador
La actitud del Creador el estado de corrección final
Reflexionando sobre las charlas sobre los peldaños de la escalera, surge una pregunta clave: ¿qué significa que el Creador se relacione con nosotros como si ya estuviéramos corregidos?
De hecho, nos encontramos junto al Creador en el estado mejor y más perfecto posible, pero dicho estado está oculto para nosotros tras 125 velos. Allí, en algún punto del estado de corrección final, el Creador se relaciona con nosotros a través de esos 125 velos. Percibimos la actitud del Creador a través de ellos, los cuales atenúan dicha actitud hasta tal punto que incluso llegamos a invertirla. Así pues, desde la perspectiva del Creador somos perfectos, mientras que solo desde nuestra propia perspectiva estamos corrompidos.
Esto significa que la autocorrección redunda en nuestro propio beneficio. Al corregirnos a nosotros mismos, no le estamos haciendo ningún favor al Creador.
El deseo de otorgar y la conexión con el Creador
Para comprender cómo nos vinculamos con la Luz, debemos analizar: ¿Cómo podemos otorgar si no existe conexión con el Creador? ¿A quién se atribuye este deseo?
El deseo de otorgar no se atribuye a la persona. Supongamos que pudiéramos realizar una acción como prepararnos un sándwich, disfrutarlo y atribuir ese placer al Creador: «Tú, el Anfitrión, creaste todo este mundo para mí y me trajiste a disfrutar de este sándwich. Quisiera sentirte para poder mostrarte cuánto disfruto del sándwich. Pero, en realidad, no es el sándwich en sí lo que disfruto; más bien, disfruto la sensación de que Tú preparaste esto para mí». En otras palabras, llegamos a un estado en el que nos falta algo, en el que necesitamos sentir al Creador para tener a alguien a quien agradecer.
Podemos comenzar por esto y ver que el Creador se revelará. Incluso si tan solo pensamos en agradecer al Creador, Él se revelará. El Creador está dispuesto a ello, porque se trata verdaderamente de un acto con el fin de otorgar, independientemente de que se refiera simplemente a un sándwich.
Descubre el motor invisible que mueve el universo El deseo de otorgar: Clave de la Cabalá y la elección basada en el placer
¿Nos otorga el Creador el estado de corrección final?
El Creador nos otorga el estado de corrección final como si ya estuviéramos en él; de hecho, ya estamos en dicho estado. Simplemente nos parece que no es así. En otras palabras, el «como si» se refiere a nuestra percepción, no al estado de corrección final en sí mismo. La corrección final es el único estado que realmente existe, y nos engañamos al pensar que estamos fuera de ella. Esta ilusión surge del entumecimiento de nuestros sentidos. Por tanto, necesitamos corregir nuestros sentidos para sentir el lugar en el que ya existimos.
Rabash compara esto con una persona inconsciente que, gradualmente, se reanima y recupera la conciencia. Este «retorno a la conciencia» comprende los 125 grados a través de los cuales los estados se van aclarando paulatinamente para ella, hasta alcanzar el estado en el que realmente existe. El proceso continúa hasta que su conciencia y el estado en el que existe se funden en uno solo. Así se recorren gradualmente los 125 peldaños de ocultamiento hacia la verdadera conciencia.
¿En qué deseos debemos trabajar primero para otorgar?
Tenemos muchos deseos, y no trabajamos en todos a la vez. Trabajamos en ellos uno por uno. Los cabalistas dicen: trabajemos primero en el deseo más pequeño, para asegurarnos de no fracasar. Una vez que hayamos terminado de trabajar en él, elijamos un deseo mayor.
La adición del ser creado en el proceso espiritual
¿Cuál es nuestra adición?
Ante la pregunta sobre cuál es nuestra contribución en este proceso, la respuesta de los cabalistas es directa: nuestra adición es «el ser».
Un acto con el fin de otorgar Otorgar para ayudar verdaderamente

