Drush Vav: El discurso espiritual para la noche de Hoshana Rabá
Drush Vav el sexto discurso, este es el discurso para la noche de Hoshana Rabá, en el cual se explica la naturaleza de esta noche, denominada la noche del sello…
Y dicho sello es el sello interior principal, formado a partir de las NeHY de Ima (las Sefirot de Nétzaj, Hod y Yesod de la Madre), a partir de los tres nombres EKIE, con las letras Yud, Hey y Alef que los componen. La Gematría (valor numérico) corresponde a la palabra Jotam (sello), pues las fuerzas externas no pueden aferrarse a Ima. Por ello, en ese momento, el mundo entero es juzgado y sellado, ya sea para la vida o para la muerte; ese es el juicio principal (El ARI, Leil Hosha’ana Rabá).
El Partzuf de Zeir Anpin de Atzilut es llamado el Creador. Él nos otorga toda la Luz. Frente a Él se encuentran sus Nukva (contrapartes femeninas): Raquel y Lea. Raquel es la Nukva pequeña, situada desde el Jazeh (pecho) de Zeir Anpin hacia abajo, hasta su límite inferior, la Parsa. Lea es la Nukva grande de Zeir Anpin. Por encima de ellas está Ima (Biná), quien desciende sus «piernas» es decir, las NeHY de Ima bajan al interior de Zeir Anpin.
Allí donde están presentes las NeHY de Ima, ella, es decir, Biná, otorga a los Kelim (vasijas) receptores una cobertura de su luz de Jasadim (misericordia). Si permanezco en el deseo de recibir, pero las NeHY de Ima han entrado en mí, entonces estoy verdaderamente «cubierto», «vacunado» y poseo inmunidad frente a cualquier problema posible.
Tengo el deseo de recibir, pero también cuento con una vacuna: las NeHY de Ima, la luz de Jasadim que reside en mi interior. Debido a esto, simplemente no deseo utilizar mi deseo de recibir; estoy libre de él. Cien por ciento sano. Esto es lo que Biná nos proporciona.
Ciertamente, así es como debería ser siempre para nosotros. Al fin y al cabo, el deseo de recibir nunca puede llegar a ser bueno. Simplemente no puede volverse bueno por sí mismo. Pero si la Luz circundante o la Luz interior penetra en él, en mayor o menor medida, o con una cualidad u otra, entonces queda vacunado contra sí mismo, pues recibe satisfacción de la Luz que lo colma.
A veces caemos en un estado en el que decimos: «No necesito nada. Me siento bien. Quiero sentir lo espiritual, estar en el mundo espiritual. Este mundo no me interesa; que todo arda, nada me importa». ¿Cómo es posible esto? Sencillamente porque una cierta iluminación espiritual de lo alto brilla levemente sobre mí y, como resultado, siento que lo espiritual vale mucho más que lo corpóreo; me siento bien. El deseo de recibir elige esto.
O, por el contrario, lo espiritual se retira un tanto hacia arriba y me quedo con el deseo de recibir, el cual se vuelve más fuerte que la luz que se ha alejado. Entonces no tengo otra opción: quiero satisfacción para él.
Todo depende del juego de la luz Superior, de cuán cerca o lejos esté de mí. Esto determina mi actitud hacia lo espiritual: ¿vale la pena o no? ¿Qué es preferible: lo corpóreo o lo espiritual?
Por tanto, todo nuestro trabajo consiste en acercar las luces Superiores para que influyan en nosotros. Y si alcanzamos un estado en el que las NeHY de Ima se revisten en nuestro interior, entonces podremos estar completamente tranquilos. Esto proporciona una cobertura, una inmunidad frente a todo el deseo de recibir.
Falta de conciencia Primero vienen las transgresiones, luego su corrección
Este nunca podrá apoderarse de mí ni hacerme seguir toda clase de insensateces como a un loco. Las NeHY de Ima me brindarán tal satisfacción que ningún aspecto de mi ego, ninguna propiedad ni perturbación podrá acercarse a mí para confundirme. Este es el estado previo a la noche de Hoshana Rabá.
¿Qué significa «examinar la sombra» en la noche de Hoshana Rabá?
Existe un artículo muy conocido en Shamati que aborda el significado de Tzlalim (sombras) y de Tzelem (imagen o forma). Esto hace referencia al Masaj (pantalla). Si una persona se protege del Creador y, de este modo, le brinda la oportunidad de revelarse, entonces el Creador puede revelarse en la misma medida en que la persona se ha ocultado. En última instancia, siempre se mantiene una correspondencia absoluta entre nosotros y la Luz.
En un principio, nos encontrábamos en el mundo del Infinito (Ein Sof), donde Maljut decidió restringirse y no recibir la Luz en absoluto. Maljut se impuso la primera restricción y declaró: «La Luz no vendrá a mí; y si llega, será únicamente para que yo pueda otorgar a través de esa recepción, y de ninguna otra manera». Por consiguiente, la Luz llega en la medida en que Maljut es capaz de protegerse de la Luz que se aproxima a ella.
En otras palabras, la relación entre Maljut, la creación, por un lado, y Kéter, el Creador o la Luz, por el otro, es siempre la siguiente: si Maljut está cerrada al cien por cien, el Creador se revela al cien por cien; y si Maljut está abierta al cien por cien, incapaz de imponerse una restricción, el Creador permanece oculto al cien por cien.
Somos controlados Hoshana Raba: plegaria por la salvación
Puede darse un estado intermedio en el que el grado en que me abro o me cierro determina mi nivel espiritual; es decir, determina en qué medida se revela el Creador. Esencialmente, aquí es donde se sitúan los mundos; esto define en qué mundo me encuentro: Asiyá, Yetzirá, Beriá, Atzilut, Adam Kadmón o Ein Sof (el Infinito).
En Ein Sof, me encuentro totalmente bajo mi pantalla (Masaj), y entonces el Creador puede revelarse ante mí. En nuestro mundo, carezco por completo de pantalla y, por lo tanto, el Creador se oculta totalmente de mí. En el intervalo entre estos dos estados, me encuentro en algún grado de los mundos denominado «ocultamientos», lo cual indica el nivel relativo de revelación y ocultamiento.
Es precisamente esta relación entre revelación y ocultamiento lo que se denomina «sombra» (Tzel). En la noche de Hoshana Rabá, examinamos la integridad de nuestra «sombra». En otras palabras: ¿Ha alcanzado Zeir Anpin (es decir, el «cuerpo» de la persona) la plenitud como resultado de su corrección? ¿Posee una pantalla sobre todas las partes del «cuerpo» y, por consiguiente, proyecta una «sombra» desde cada una de ellas? ¿Ha adquirido la persona una pantalla para cada uno de sus deseos?
Esto es lo que se debe determinar al finalizar Sucot, ya que, a lo largo de esta festividad, todas las luces circundantes tenían como propósito construir la imagen (Tzelem) del Creador en el interior de la persona; es decir, una pantalla suficiente para todos sus deseos. A este proceso se le conoce como el examen de la «sombra».
La importancia del grupo La sombra para ocultar egoísmo.

