
No existen los detalles particulares. Sólo nos parece que vemos una parte porque no podemos percibir el sistema entero, todos sus atributos y su conexión, todos los fenómenos, estados y tiempos. Por eso, en nuestro mundo escogemos un fenómeno y lo investigamos a parte, solo en sí. Pero lo espiritual es imposible estudiarlo de esta manera, porque de este modo nunca sabremos la verdad.
En lo espiritual siempre estudiamos lo entero. Cada peldaño es la perfección, en la que están todos los diez Sefirot. Estudiamos la perfección, pero en una pequeña dimensión. Para lograr este propósito, debemos contar con una vasija espiritual completa (kli), porque sólo la perfección puede recibir dentro de sí la perfección.
Mientras mi kli no esté listo para percibir una parte pequeña de la perfección, con una mínima resolución, no podré sentir lo espiritual. Por eso, siempre debemos aspirar a lograr lo perfecto y entero, y no estar satisfechos solamente con los estudios o las sensaciones. No debemos parar ni esperar, congelándonos en el nivel inanimado del desarrollo.
Debemos ir al encuentro de la perfección y preparar nuestro kli espiritual, el cual percibirá y sentirá todo el universo espiritual. Sólo entonces seremos dignos de recibir la revelación espiritual. Lo espiritual es perfecto y sólo en este modo perfecto y común podemos revelarlo. Por eso, nuestro trabajo no consiste en limitarnos a nosotros mismos, sino que abrirnos lo máximo posible.
Debemos dirigirnos a la máxima revelación en la línea derecha. Conforme a ella, se revelarán las limitaciones de la línea izquierda –como unas adiciones a la línea derecha– que no dependen de nosotros. La Luz Superior sabe qué es eso lo que debe revelarnos conforme a nuestro avance. Relativamente a esta luz, puedo valorar en qué medida puedo percibir la imagen completa.
(Extracto de la lección sobre El libro del Zohar, correspondiente al 17 de febrero 2010).
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