Pregunta: Inna pregunta: “¿Por qué siempre dices ‘Creador’ y no ‘Dios’?”
Respuesta: Para separar el nombre “Dios”, que usan todas las religiones, creencias y toda la gente en general, del nombre del “Creador” a quien reconocemos como la fuerza superior, única y perfecta que nos creó para un propósito específico.
Dios es algo que existe por encima de nosotros y de alguna manera lo controla todo. Y el Creador es precisamente el que crea. En cada segundo, Él crea este mundo, lo crea como si fuera nuevo. El Creador es un concepto mucho más personal.
Dios es algo así como… ¡Dios! Él está fuera de mí y existe constantemente. El Creador es obligatorio, coercitivo y espera algo de mí.
Pregunta: ¿Qué espera de mí?
Respuesta: Que le exija que me corrija. Que descubra que soy totalmente dependiente de Él y que solo Él puede darme el estado en el que llegue a ser semejante a Él.
Le pido que haga algo y lo hace. ¡¿Puedes imaginar?! Por un lado, somos impotentes y por otro lado gobernamos.
Pregunta: ¿Quiere decir que no puedo hacer nada por mí mismo?
Respuesta: Pero tampoco, nadie puede hacerlo sin mí. Es decir, no puedo hacer nada, pero sin que pida, exija e instruya, nada sucederá.
Pregunta: Pero ¿Cómo hacerlo? ¿Cómo puedo pedirle al Creador que haga algo?
Respuesta: ¡Oblígalo! “Mis hijos me vencieron”. Así como comenzamos a sentir que somos sus hijos y que Él nos creó, precisamente para eso. Por supuesto, es increíble.
Pregunta: Al principio usted dijo “no Dios”, porque para usted Dios es una percepción personal, ¿no quiere que la gente esté en esta percepción?
Respuesta: No. El Creador es el que crea. Él da vida a toda la creación a cada momento. Por eso, tenemos que reaccionar a cada minuto y sentir y ver la creación del Creador.
Creador en hebreo es “Bo UReh” (Ven y ve). Tienes que venir, revelar, ver. Es decir, es un nombre más extenso, que tiene movimiento.
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