Zóhar sobre la estructura de los sistemas superiores, debemos siempre -y esto es lo más importante- pensar en dónde se encuentran estos sistemas. Están en cada uno de nosotros. Tenemos que revelarlos.
Cuando escucho los nombres de los Partzufim, las Sefirot y las diversas acciones –Atik, Arik Anpin, el Parsá que separa a unos de otros, los ascensos, los descensos, las conexiones y las separaciones- tengo que buscar una sola cosa: “¡Cuándo sentiré que todo esto está ocurriendo dentro de mí! ¿Dónde están estas cualidades y acciones en mí y en mis sensaciones? Aquí está Atik. Y aquí está Arik Anpin. ¡Y aquí en medio del Parsa esto me impide sentir!”
Todo esto debería revelarse en el interior de la persona. Después de todo, lo espiritual está dentro de nosotros. Nos parece que el mundo espiritual está en algún lugar lejano, en algunos espacios. Pero estudiamos en la “percepción de la realidad” que sentimos toda la realidad dentro de nosotros mismos y es espiritual; es nuestra capa interior más profunda.
Por lo tanto, como cirujano, debo esforzarme por revelar dentro de mí, en lo más profundo de mis sensaciones, el sistema superior del que habla el Zóhar.
Y luego, al leer las palabras “el pensamiento superior, ‘RADLA’, ‘Atik’, ‘Arik Anpin’ y ‘sube a Kéter’, debo tratar de sentir cómo sucede dentro de mí. Quiero que cada palabra escrita en el texto del Zóhar tenga su propio sentimiento en mí.
Estoy trabajando constantemente en ello. Se llama que trato de revelar la espiritualidad. No lo olvides.
Antes de cada lección, antes de cada pasaje que leemos del Zóhar, es necesario volver a esta intención, recordar que ahora estamos tratando con la parte interna de la Torá, la Torá interior, que se revela dentro de una persona.
Hay varios pensamientos, deseos y cualidades dentro de nosotros, y en sus mismas profundidades se revela la realidad espiritual, sobre la que leemos en El Libro del Zóhar.
Por lo tanto, toda mi atención y todas mis expectativas deben centrarse en lo que voy a revelar en mi interior.
Me ocupo de esto todo el tiempo tratando de ver dentro de mí cualquier movimiento o reacción a estas palabras.
Incluso si los imaginas, no importa. Lo principal es tratar de sentir estos movimientos internos en ti mismo.
Esta aspiración es en sí misma una oración. Nos acostumbraremos a tratar el texto de esta manera, y entonces añadiremos una conexión entre nosotros a este hábito.
Después de todo, el Libro del Zóhar fue escrito solo para crear una conexión entre nosotros. Esta conexión no es entre los cuerpos, sino dentro de mí, entre los puntos de todas las almas que hay en mí.
Tengo que construir esta conexión dentro de mí, entre la imagen del “yo” y la imagen de los “otros”. En la conexión, que creo en mi interior, construyo mi vasija espiritual de percepción, mi Kli, y lo espiritual se revelará en él.
Por lo tanto, toda mi atención debe concentrarse en mi interior. Y no importan las palabras, los textos o sus significados, siempre hablan de fenómenos dentro de mí.
No quiero oír la palabra en sí, quiero sentir cómo resuena en mí. Este es su significado. Al fin y al cabo, todas las palabras están tomadas de este mundo, pero deben llevarme a sentir el mundo superior que hay en mí.
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