Es muy sencillo. Digamos que cuando una persona tiene hambre, puede disfrutar de la comida. Pero en la medida en que su apetito disminuye, su placer por la comida también disminuye.
La medida en que una persona sentirá y yo diría incluso, la medida en que una persona buscará el placer en las cosas que recibe, depende del deseo.